«Echaba de menos la rutina de la pista, correr tras el balón y sufrir»

El tenista vigués en silla Martín de la Puente ha retomado sus entrenamientos en el CAR de Barcelona


vigo / la voz

El tenista vigués en silla Martín de la Puente ha cumplido ya la primera semana en Barcelona tras pasar el confinamiento con su familia en Vigo. Pese a que no tuvo especial urgencia por regresar al CAR, ha sido de los primeros. Aunque solo para entrenar, pues la residencia y el comedor siguen cerrados y por ahora el número de deportistas que han retomado su preparación en esas instalaciones es escaso.

Podía haber vuelto el lunes de la semana pasada, pero fue el miércoles cuando hizo el viaje. «No teníamos prisa. Decidimos tomarlo con calma al no tener ninguna competición a la vista», señala. Pero al mismo tiempo, tampoco quería demorarse demasiado en su objetivo de «ir volviendo a la normalidad poco a poco en lo que se pueda y poniéndose en forma».

El CAR que dejó tiene poco que ver con el que se ha encontrado en lo que al ambiente que se respira se refiere. De hecho, está alojado en casa de su entrenador, que es donde come y duerme, y solo se desplaza al centro para entrenar por las mañanas. «Hay muchas restricciones, solo podemos estar mi entrenador y yo en la pista, y en el gimnasio solo puedo estar co el preparador físico. Entran muy pocas personas y lo hacen en distintos horarios», especifica.

Él estaba acostumbrado a hacer «vida y planes» con el resto de internos, algo que de momento no puede recuperar. «Pasábamos mucho tiempo juntos y ahora se hace raro no encontrarte a nadie», indica. Faltan muchos por volver y Martín admite que entre los deportistas hay, al menos, respeto. «No sé si miedo, pero desde luego intentamos tomar todas las medidas necesarias para que todo salga bien», explica. Eso incluye haber convertido «los geles desinfectantes y todo lo que haga falta para protegerse» en elementos cotidianos de cada sesión de entrenamiento.

De la Puente admite que tenía ganas de volver a la rutina, aunque sea solo en parte. «Estás acostumbrado a entrenar muchas horas por semana y te lo quitan de golpe», recuerda. Aunque reconoce haberlo pasado «muy bien en familia», extrañaba unos entrenamientos más exigentes. «Echaba de menos la rutina de la pista, de correr detrás de la pelota y sufrir. Ahora tengo la suerte de estar de vuelta y solo queda seguir».

El regreso lo afrontó «feliz», si bien físicamente se nota el tiempo que ha estado sin entrenar como acostumbra. «Me canso mucho estos primeros días. He estado haciendo mucho físico, muchos ejercicios, y es duro. Cada pelota te exige un poco más y lo estoy notando», confiesa. Pero se siente fuerte y con ganas. «Echaba en falta pegarle a la pelota con todas mis fuerzas, la sensación de competir y estar en la pista intentando ganar a alguien», describe.

La vuelta a los torneos ya se va acercando, porque en principio será en el mes de julio. De momento no se sabe nada de competiciones internacionales, pero sí dentro de las fronteras de España. «Tendremos un circuito con unos cuatro o cinco torneos», avanza. Para ir más lejos aún queda esperar para ver cómo evoluciona la situación. «Salir a otros países creo que será lo último por todo lo que implica en cuanto a desplazamientos», apunta.

«Toca mover la ilusión un año»

Martín estaba en puestos de clasificación para los Juegos en el ránking mundial y ahora deberá luchar por mantenerse hasta junio del año próximo para estar en su segunda cita olímpica. «Va a ser un año diferente a lo que esperaba. Me da pena, pero entiendo perfectamente que se hayan aplazado», comenta. Y no le ha afectado psicológicamente. «Cambiaron los plazos y hay que adaptarse. Toca mover la ilusión un año más, prolongarla», asume. La suya está intacta.

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