Leche, agua y verduras para Lucía

La Federación de Vecinos se moviliza para hacer recados a la gente mayor que no puede salir de casa. Ha ayudado a más de 300 personas


vigo / la voz

Óscar Álvarez llega cargado con botellas de agua, cartones de leche y verduras a un domicilio de la calle Pastora. La compra no es para él. Es para Lucía, una mujer de 75 años que no puede cargar peso. Le abre la puerta de su domicilio y se lo agradece de todo corazón. «Son encantadores, es muy agradecer», afirma esta vecina que vive sola en su casa.

El confinamiento le ha cambiado la vida. «Veo demasiado la televisión», lamenta. Esta acción solidaria es una de las que a diario se canalizan a través de la Federación de Vecinos Eduardo Chao, que durante estas semanas de crisis se moviliza para poner su granito de arena y procurar que no le falte de nada a nadie.

Óscar afirma que están siempre pendientes de las necesidades de los demás. «Es algo que hacemos mañana, tarde y noche, cuando toca ir a farmacias de guardia a por medicamentos», afirma.

Las personas que lo necesitan llaman a la federación. Para eso está activo el teléfono 642 441 634. Les llevan la compra a casa, acuden a la farmacia, prestan apoyo psicológico y orientan en las ayudas disponibles para quien se ha quedado sin recursos. Los voluntarios de la entidad vecinal reciben dinero de los beneficiarios para que les hagan los recados.

La federación procura realizar las compras que sean necesarias en las tiendas de barrio para promocionar el comercio local. También están pendientes de muchas personas que se han quedado sin dinero para comprar alimentos. La Federación les hace de puente a la ONG AFAN, que de prestar ayuda alimentaria a 400 familias ha pasado a más de 700 durante la crisis del coronavirus.

La presidenta de la federación vecinal, María Pérez, afirma que hasta el momento han atendido a más de 300 personas. «Hicimos un cartel y los pusimos en las redes sociales. Nos llamaron muchos hijos de personas mayores que están lejos para que les ayudemos. Vamos protegidos con todas las medidas de seguridad. Nos dejan el dinero en la puerta y les llevamos la compra», afirma. Los voluntarios han llegado a diferentes barrios de la ciudad y también a las parroquias. Pero su labor va más allá de hacer los muy necesarios recados a las personas que no pueden salir de casa. Recientemente sirvieron para dar refugio a una mujer maltratada con un niño pequeño para que no regresara al domicilio con su maltratador.

María Pérez destaca las labores de asesoramiento que están llevando a cabo. Ayudan a personas de la hostelería que se han quedado sin nada. Contactan con el Ayuntamiento para comunicarles los casos. Después las trabajadoras sociales se ponen en contacto con los afectados.

Óscar Álvarez señala el caso de un padre de familia que tuvo que cerrar su cafetería cuatro días después de haberla abierto. Son siete personas en el domicilio y han tenido que ayudarles al quedarse sin dinero.

La dirigente vecinal valora la labor que se está realizando desde el departamento de servicios sociales del Concello. «Vemos que la concejala ha hecho un buen trabajo. Ha quedado demostrado que la gente que estaba en la calle no era porque quería. Esperemos que esto siga así».

Las asociaciones vecinales del municipio se encuentran cerradas desde el primer día de alarma. Ahora atraviesan una situación difícil. Si bien pueden contratar y tributar, a la hora de pedir ayudas se encuentran más limitados.

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