Un control de confinamiento pilla a un fugitivo con síntomas de COVID-19

La policía detiene a un camello que decía que iba a por butano

Instalaciones de la Policía Local de Vigo.
Instalaciones de la Policía Local de Vigo.

vigo / la voz

La tolerancia cero aplicada por la Policía Local de Vigo para vigilar el cumplimiento del confinamiento por el coronavirus dio ayer sus frutos con el arresto de dos supuestos delincuentes que no justificaron su presencia en la calle. Uno era un fugitivo buscado por un juez de Málaga que fue detectado en Vigo cuando paseaba a cuatro kilómetros de su casa y que tenía síntomas de sufrir la enfermedad COVID-19. Pidió un chequeo médico y los sanitarios confirmaron los síntomas. El segundo arrestado fue un presunto camello que llevaba un fajo de billetes en el bolsillo trasero y ocultaba un cargamento de heroína en su coche. Para justificar su presencia en la vía pública, alegó que había salido a comprar una bombona de butano aunque no transportaba ninguna en el coche.

El primer arresto fue el martes a las 10.45 horas, en la calle Couto de San Honorato. El detenido es A. L. A., vigués de 37 años. Una patrulla lo localizó ocioso a cuatro kilómetros de su casa, una circunstancia que no pudo justificar. Los agentes comprobaron que el peatón tenía una orden de detención y presentación dictada por un juzgado de Málaga y lo arrestaron para entregarlo a los tribunales.

Justo en el momento de ponerle las esposas, el implicado pidió acogerse a su derecho de acudir a un centro médico porque se sentía enfermo. Los sanitarios le aplicaron el protocolo hospitalario del COVID-19, y al ver que tenía dichos síntomas, lo sometieron a la prueba para ver si daba positivo. Quedó a la espera del resultado, bajo vigilancia policial.

Camello con mil euros

El segundo arresto fue a las 17.30 horas en la carretera de Camposancos, donde los policías locales interceptaron al conductor E. F. E, vigués de 53 años, el cual no portaba el permiso de conducción, pues lo tenía suspendido judicialmente hasta julio.

El conductor alegó que había salido a comprar una bombona de butano pero los agentes vieron un fajo de billetes que asomaba en sus bolsillos traseros por valor de 1.160 euros. En el maletero no había ninguna bombona pero llevaba ocultos en varios asientos del coche cuatro envoltorios de plástico termosellados con 1,8 gramos de heroína. Parte de la droga estaba escondida en la palanca de cambios y en una guantera.

Los controles aleatorios para verificar si los viandantes o conductores cumplen los requisitos para salir a la calle han ayudado a detectar a varios asaltantes en las últimas semanas. En general, eran sospechosos con un largo historial de detenciones que fueron sorprendidos en la calle a altas horas de la madrugada sin motivo justificado y que pasaron la noche en el calabozo.

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