Solidaridad viguesa en Hungría

El balonmanista Pedro Rodríguez realiza la compra para personas mayores en Balatonfured, la ciudad donde juega


vigo

El jugador de balonmano vigués Pedro Rodríguez, actualmente en el Balatonfüredi húngaro, no se lo pensó cuando desde el club le propusieron aportar su granito de arena para ayudar a quienes lo necesitan durante la pandemia del coronavirus. La idea era que, de manera voluntaria, los jugadores fueran por parejas a realizar la compra para personas mayores que no pueden salir de sus casas. Y todos dijeron que sí.

«Hay personas confinadas que necesitan alguien que les pueda comprar y llevar alimentos y medicamentos», recuerda Pedro. De ahí que, por medio del ayuntamiento y una organización social, surgiera la colaboración con el club. «Aprovechando que nosotros tenemos coches a través de un patrocinador y facilidad para movernos, fuimos en coches a las casas, nos dieron la lista y el dinero y fuimos a los supermercados y farmacias de la ciudad para comprar lo que necesitan», detalla.

Rodríguez entiende que es lo mínimo que pueden hacer en una situación así. «En Hungría los sueldos son más bajos que en España y la gente sabe que los deportistas ganamos más dinero. Con estas cosas demostramos que todo el mundo es humano, que hoy ellos necesitan ayuda como la puedo necesitar yo, o como la pude haber necesitado ya y me la dieron», reflexiona. Cree que era una oportunidad de acercarse a la gente.

Para Pedro ha sido muy gratificante y asegura que no tuvo duda alguna, aunque tomando siempre las precauciones pertinentes. «Me pareció una gran idea, siempre respetando las condiciones de higiene y las medidas de seguridad, llevando guantes y mascarillas tanto nosotros como la gente de los coches», indica. También se preocuparon de lavar la ropa al llegar a casa, conscientes de que «con seis o siete listas, pasas mucho tiempo en el supermercado y estás con más gente de la que deberías estar, así que es necesario tener mucho cuidado con todo», apunta.

El miedo al contagio, inevitablemente, también apareció. «Te comes un poco la cabeza, porque estás en contacto con otra gente y pasas un tiempo fuera de casa. Al final, el problema del virus es que no sabes bien cómo actuar. Pero nos dieron esta oportunidad y lo único que pensé, pienso y pensaré es que son cosas que la gente que podemos tenemos que hacer». Va más allá y su reflexión es que «si todo el mundo dice que no, ¿qué harían esas personas?».

Por lo demás, Pedro comenta que durante su confinamiento ha tenido más facilidades que en España, ya que allí los deportistas pueden salir a correr y el club puso a su disposición un gimnasio para entrenar de manera individual o por parejas, siempre tomando todas las precauciones. «Al final, confinado estuve, pero pude salir al gimnasio, al supermercado y a correr», agradece.

Lo vivió, eso sí, con la incertidumbre de saber por dónde pasaba el futuro en lo deportivo. «Yo estaba aquí a expensas de lo que pasara con la liga, así que una vez que ya se ha confirmado que no se va a reanudar y que queda todo como el año pasado, me vuelvo a Vigo».

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