Correos se tapona: hasta dos horas para echar una carta o recoger paquetes

La empresa disminuye el tiempo de atención y el personal mientras crecen las colas de los usuarios


VIGO / LA VOZ

Ante las limitaciones establecidas para poder desplazarse durante el período de alarma, las necesidades de enviar cartas o paquetes postales han aumentado en Vigo. Sin embargo, las oficinas de Correos han reducido su personal al mínimo imprescindible. La consecuencia de ello es el taponamiento que sufre en la actualidad este servicio, especialmente en los barrios, donde solo dos funcionarios atienden al público.

Los usuarios se ven obligados a esperar hasta dos horas para poder ser atendidos en estas dependencias, que además han reducido su horario de apertura. Desde el período de confinamiento, solo atienden de lunes a viernes desde las nueve y media de la mañana hasta las doce y media del mediodía.

En la práctica, el tiempo de que disponen los usuarios para poder realizar las gestiones es menor, puesto que si llegan a partir de las once de la mañana tienen menos posibilidades de ser atendidos, ya que la espera puede superar el horario de cierre. En la oficina de la calle Jenaro de la Fuente, las colas ayer daban la vuelta a la manzana hasta llegar a la peatonal del Calvario. Los tiempos de espera son iguales para todo y se observa gente mayor aguardando durante largo tiempo su turno en la fila. Esto no ocurre en supermercados como, por ejemplo, Mercadona, donde las personas de la tercera edad tienen preferencia a la hora de ser atendidos.

El martes pasado, en esta oficina de Jenaro de la Fuente sí se estaba dando prioridad a los trabajadores que acudían a recoger mascarillas enviadas por correo postal, pero ayer había personas que acudían con esta finalidad a la oficina, pero aguardaban su turno en la fila.

Las medidas de seguridad se siguen con rigor después de que la Policía Local llamase hace unos días la atención al personal de la oficina del Calvario por tener más aforo del permitido. Ahora solo se permite que haya dos clientes en las oficinas, mientras el resto debe aguardar su turno en la calle. La oficina de Correos de Balaídos también han sufrido largas colas durante los últimos días, si bien ayer habían disminuido.

Crecen los giros

Fuentes de Correos indican que la gran mayoría de las operaciones corresponden a servicios de necesidad: principalmente el envío de dinero mediante giros postales, que han experimentado un crecimiento de 7,32 puntos porcentuales respecto al volumen de giros que se que se gestionaba antes de la crisis del COVID19) y los paquetes entre particulares (paquete Azul, paquete nacional de hasta 20 kilos), ambos servicios enmarcados dentro del Servicio Postal Universal.

La empresa recuerda a todos los usuarios que deben restringir sus desplazamientos a las oficinas postales solo para las gestiones realmente necesarias y reservar otros envíos no imprescindibles a después de la alarma.

«Llevo más de una hora para mandar una felicitación»

correos ha recomendado evitar desplazamientos a sus oficinas si no es para realizar envíos que sean imprescindibles. Claro que ese término es bastante subjetivo y lo que para unos puede resultar banal, para otros muy importante. Es el caso de de Digna una mujer que ayer esperaba estoicamente la cola con un sobre en la mano en el que llevaba una felicitación de cumpleaños para un familiar. «El servicio podía ser más rápido», afirma.

«Tengo que pagar el IVA y se me acaba la paciencia»

Maribel se valió ayer de un familiar para ayudarle a hacer parte de la cola. Esta mujer, peluquera de profesión, acudía a la oficina de Correos para enviar el pago del IVA de su negocio. «Tengo que enviar unos papeles para pagar el impuesto y veo que esto esta fatal organizado. Se me acaba la paciencia. Llevo desde las diez de la mañana y menos mal que un familiar me guardó el sitio en la cola», decía antes de ser atendida.

«Hay que recurrir a este medio para lo que necesitemos»

José Manuel acudió ayer al correo para recoger un paquete con un artículo que compró su hija por Internet. Ella llegó de Madrid cuando se suspendieron las clases «y para todo lo que necesita comprar tenemos que recurrir al sistema postal porque las tiendas están cerradas», aseguraba ayer. Reconocía que era la primera vez que iba al correo desde el inicio de la pandemia y se mostró sorprendido por ver tan poca gente en las oficinas.

«Vengo a recoger mascarillas para mis trabajadores»

ante la imposibilidad de ir a por ellas, Silvia acudió ayer a recoger un paquete con ocho mascarillas que la asociación de transportistas le mandó para los trabajadores de su empresa. Ayer lamentaba que no hubiera una mejor organización en Jenaro de la Fuente. «En la oficina de la plaza de Compostela nos organizaron en seguida y nos atendieron en diez minutos. Sin embargo aquí es diferente, hay que esperar demasiado tiempo», afirma.

«Voy a pagar facturas porque, con el follón, no tengo los medios»

el servicio de Correos se ha vuelto imprescindible para muchos ciudadanos que antes de la crisis sanitarias no usaban este servicio con frecuencia. Es el caso de Juan Pablo, que ahora hace uso del servicio para proceder al pago de unos recibos. «Con este follón ahora no tengo los medios para hacerlo y ya llevo más de una hora esperando porque somos muchos para lo mismo», aseguraba ayer mientras esperaba su turno en la oficina de Jenaro de la Fuente.

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