Chocolate, palomitas y cerveza, los caprichos del confinamiento

Aprovisionados ya de papel higiénico, lejía y pasta, los clientes buscan ahora aperitivos y bebidas para ver películas y series


vigo / la voz

Chocolate, palomitas y cerveza. Estos son los otros productos estrella que buscan los clientes en el supermercado una vez aprovisionados de papel higiénico, lejía, pasta y carne. Son caprichos imprescindibles para acompañar el maratón de series y películas durante el confinamiento.

Es habitual ver a hombres de edad madura que hacen cola en el supermercado. Al salir, muchas cestas rebosan de vino o latas. Una cajera lo corrobora: «La cerveza es el producto que más reponemos tras el papel higiénico».

En un ultramarinos del Casco Vello, Óscar Ribera dice que el chocolate es el producto estrella, así como la cerveza o vino. El chocolate es un capricho para endulzar el encierro.

William Betancourt regenta una tienda de alimentación en la calle Zamora y lo que más vende son aperitivos y golosinas. En estos días recibe las más variadas peticiones de los vecinos del barrio confinados en sus casas. Pero, entre todos, destaca un producto. «Los caprichos ahora son las palomitas para comer mientras ven películas y series en casa, los snacks, que es lo que más se está llevando, y bebidas. Son para ver las series y entretenerse en casa», dice. «He tenido que reponer las palomitas porque se agotaron. Algunos van a coger peso», bromea.

Y Antonio Rodríguez, gerente de la pizzería Cambalache, recibe más pedidos a domicilio los domingos: «Comen juntos a diario y quieren darse una alegría».

El pollo, rey de la comida preparada

El pollo ha derrotado a las croquetas y ya es el rey de la comida preparada para llevar a casa en el confinamiento. «Dejamos de vender croquetas y vendemos más menú, que es lo que pide el cliente. Se vende mucho pollo, a la milanesa, asado, o llevan un muslito. Quizás se debe a que es un poco más barato», confirma María Luisa García Singul, que atiende Alalimon, un local de comida casera, en María Berdiales.

También sirven hamburguesas y menús veganos pero la cuarentena ha variado el perfil del cliente. «Hay bastante menos clientes de los habituales porque durante la semana eran todo personal de oficinas y empresas que compraban el menú o trabajadores que llegaban tarde a casa y venían a buscar la comidita», dice. A partir del estado de alarma, «viene la gente que iba al bar a comer el menú de diario por 9 euros y ahora compran aquí. Se suma la gente que trabaja y no le da tiempo a cocinar. Las ventas han bajado muchísimo». Este local de comida preparada también sirve a clientes que viven solos o es mayor y que ahora no puede salir a la calle. «Me mandan a alguien a buscar la comida o me llaman a mí y se la llevo yo a casa», dice.

En el Coren de Rosalía de Castro, hay cola para llevar pollo asado, un clásico que resiste.

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