«Coas medidas de Taiwán contra o virus, parecía que ías á fin do mundo»

El ciclista moañés Delio Fernández relata su experiencia en Asia, donde estuvo compitiendo este mes


vigo / la voz

A principios de mes, el ciclista moañés Delio Fernández se encontraba en Taiwán para disputar el Tour de ese país. Poco se podía imaginar entonces que las medidas de seguridad cuya aplicación vivió en primera persona llegarían a España apenas unos días después. Regresó a casa y volvió a volar con la idea de afrontar una gira para competir en Holanda, Alemania, Bélgica y Francia que fue suspendida a las pocas horas de abandonar Galicia. Y de vuelta, como todos los deportistas estos días, sus entrenamientos en su domicilio.

Delio relata que cuando llegó a Taiwán se encontró con estrictos controles con los que no contaba. «Semellaba que iamos á fin do mundo», expresa. Porque ya para entrar en el país junto al resto de la expedición de su equipo, el Delko Marseille francés, se realizó la comprobación de que cumplían los requisitos. «Tiñan un rexistro de estranxeiros, preguntaban onde estiveras os últimos 20 días, o motivo da viaxe, en que hoteis ías estar... Tamén che pedían teléfono de contacto, tomaban a temperatura, desinfección de mans... Todo iso antes de deixarche pasar as fronteiras no aeroporto», desgrana.

Además, relata que algunas de esas rutinas se repetían en cada hotel por el que pasaron a lo largo de su estancia. «Se entrabamos vinte veces no hotel, vinte veces que había xente na porta tomando a temperatura, e o mesmo ao saír, no bufete do hotel, nos autbouses nos que nos desprazabamos...», detalla.

La sorpresa de Delio fue cuando a su regreso a Europa, y con el coronavirus estando ya de plena actualidad aunque no rigiera aún el estado de alarma, las medidas ni se acercaban a lo que acababa de experimentar en Asia. «No primeiro planning tiña carreiras por Italia que xa estaban suspendidas, pero quedaban o resto de clásicas que ao final tamén se suspenderon en cadea, primeiro Holanda e logo Bélxica e Francia. Volvín o día 7 e para entrar en Europa sorprendeume ver que non había ningún tipo de medida especial». Reconoce que tras pasar esa única noche fuera, fue cuando las cosas comenzaban a ponerse feas y cogió «o primeiro avión».

Recalca que en ese momento «xa estallara todo», de ahí su perplejidad con las escasas precauciones en Europa en relación con las de Asia. «Non houbo ningún rexistro, ningún control. Marchei o venres e regresei o sábado, só estiven unhas horas fóra. Fun de Oporto a Ámsterdam, estiven en Francia e de novo volvín a Portugal, todo sen control sanitario».

Delio subraya que la sorpresa es doble, primer por el hecho de que ya había conciencia de que la enfermedad se estaba expandiendo y, segundo, por la comparación que él establecía con lo vivido en Taiwán. «Alí creo que había só trinta casos daquela e agora non chegan a 50. Creo que se tomaron medidas de xeito moi eficaz, pechando rápido fronteiras con China e tamén con Italia. Cando eu cheguei xa non se permitía entrar a ninguén que viñera deses países y foron quen de conter moi ben o virus», analiza el corredor.

Admite que sintió «un pequeno temor» al contagio, pero que las medidas de seguridad transmitían «unha gran seguridade», mucho más que en España, añade. «Na cidade había xente limpando e desinfectando constantemente e nós extremamos as medidas de hixiene no equipo que xa temos sempre. Sinto máis medo agora», confiesa.

Incertidumbre laboral

Esta crisis coge a Delio Fernández en pleno regreso a la competición tras una operación que le obligó a pasar por quirófano y que le tuvo varias semanas parado, algo que provocó que el golpe de tener que quedar confinado y entrenar de nuevo en casa le resultara aún más duro. «Os dos primeiros días foron de baixón, de dicir: ‘Uf, outra vez o rodillo’», admite. Y a eso suma «a incertidume de non saber cando se vai volver competir nin como van aguantar os equipos, algo que tamén xera inquedanza laboral que afecta a todos en maior ou menor medida».

En ese sentido, desde su equipo, el Delko Marseille, le transmiten tranquilidad. «Dinnos que continuemos coa actividad aínda que as carreiras estean suspendidas momentáneamente. Que adestremos, que sigamos activos e que fagamos unha labor de divulgación do deporte a través das redes sociais», comenta. También reconoce estar pendiente de cómo queda el tema de los pagos. «Parece que non vai haber problemas, que temos patrocinadores moi comprometidos co proxecto, pero persoalmente temo que haxa unha espantada de patrocinios no mundo do deporte».

«O desánimo será o peor inimigo dos deportistas»

Delio Fernández se ha visto abocado a entrenar en casa «facendo o que se poida», acepta. Comenta que tiene «a sorte» de vivir en una casa, con lo que la sensación de encierro es menor y no le crea un gran trauma, pese a lo cual sigue siendo duro. «Os primeiros días estaba como confuso, saturado, viña deses dous días fóra para ir ás carreiras que se suspenderon e vin que necesitaba unha rutina», indica.

En el caso de los ciclistas, el rodillo es la herramienta clave. «No último ano vinme forzado a usalo en varios períodos por desgracia, polas caídas que sufrín e logo a operación. Agora mesmo é imprescindible», recalca.

Sin saber cuánto va a durar la actual situación, la idea es plantearlo como una pretemporada. «Agora estou centrado, seguindo rutinas de adestramento e completando con algo de ximnasio», señala. Para él es una vuelta atrás, ya que justo estaba en el período de transición. «Aínda que fun a Taiwán, estaba aínda en pretempada, Agora trátase de traspasar os adestramentos da estrada ao rodillo na medida do posible».

Es consciente de que esta herramienta supone «bastante desgaste tanto físico como psicolóxico e faise duro». Y considera fundamental «manter a motivación de adestrar». «Cando tes períodos de inactividade e tes que ir ao rodillo, moitas veces empezas con forza e ánimo y logo sofres un baixón emocional», advierte. Por eso desde su experiencia está concienciado para tomarlo con calma. «O que teña que ser, será, como non está na miña man, o único que podo facer é seguir sendo profesional», afirma.

Será especialmente importante, sostiene, cuidar la alimentación en la medida en que «as sesións son máis curtas e quéimanse menos quilocalorías». Pero la clave fundamental es otra: «O máis importante é non entrar no desánimo, que será o peor inimigo».

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