Portugal amarra la compra del Banco Simeón

Alejandra Pascual Santiago
alejandra pascual VIGO / LA VOZ

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BENITO

HEMEROTECA | Caixa Geral de Depositos provocó un terremoto financiero hace 25 años al anunciar un acuerdo para hacerse con la entidad, que dejó de ser gallega pese a que se vendía «al mejor postor»

25 feb 2020 . Actualizado a las 23:17 h.

«El Banco Simeón será vendido al mejor postor». Así lo sostenía el ministro socialista de Economía, Pedro Solbes, y así titulaba La Voz en su primera página el 25 de febrero de 1995. Aquello fue el canto del cisne de la entidad financiera con sede en Vigo, una de las últimas que todavía le quedaban a Galicia. Porque los partidos políticos presionaban para que Portugal no se quedase el banco. Y se lo acabaría quedando.

El 30 de septiembre de 1994, Argentaria, socio mayoritario del Simeón, había confirmado un principio de acuerdo alcanzado con Caixa Geral de Depositos (CGD), cabecera del primer grupo bancario luso, para venderle el 85,55 % de las acciones. El coste de la operación se calculaba entonces en 20.000 millones de pesetas. No era mucho para el gigante portugués: CGD figuraba como la 65 entidad financiera del mundo con un volumen de activos de 4,5 billones de pesetas. En 1991 ya había adquirido el Banco de Extremadura y ahora buscaba hacerse con casi un centenar de oficinas en toda Galicia.

A partir de ese momento se puso en marcha la maquinaria política para tratar de frenar la operación. Por un lado estaba la Xunta, con el presidente Manuel Fraga a la cabeza y el conselleiro de Economía José Antonio Orza; por otro, el presidente del PSdeG-PSOE y diputado en el Congreso por la provincia de Pontevedra, Abel Caballero, comisionado por los socialistas para interesarse por el caso Simeón. También el BNG de Xosé Manuel Beiras cerró filas a favor de la galleguización. Lo que estaba sobre la mesa era el interés de Caixa Galicia, que ofreció a Argentaria comprar el banco por unos 17.000 millones de pesetas. Los trabajadores apoyaban esta opción «si garantiza el empleo». La propuesta de la caja de ahorros coruñesa fue comunicada el 24 de febrero a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Pero finalmente no convenció.