Prohíben tirar con arco a un guarda forestal con 35 años de servicio y permiso de armas

El agente desvela su epilepsia en defensa de un joven autista


redondela / la voz

Los valores de los verdaderos deportistas no se limitan al campo de juego. «Cuando Adrián consigue un trofeo se ve integrado. Eso es lo importante del deporte, él quiere verse incluido y, además, es mejor arquero que yo». Esta muestra de admiración con la que José Norberto Bermejo Pérez reconoció la valía de un joven autista subcampeón gallego de tiro con arco en la categoría sub-14, pero al que la Federación Galega le había retirado la licencia alegando que el seguro no cubre la epilepsia, se volvió al final en su contra por decisión del mismo organismo.

José Norberto Bermejo tiene 62 años y permiso de armas desde hace más de 25 porque es agente forestal, pero la Federación Gallega de Tiro con arco también le ha retirado de la competición. Tras conocer la «discriminación a un autista, aunque lo que utilicen sea lo de la epilepsia y entendiendo además que la decisión de retirarle la licencia es algo personal contra los padres que no puede tener que pagar el niño», decidió hacer público que en su historial médico también figura la epilepsia. «Pensé que alguien más tenía que defender a Adrián, además de sus padres, porque lo que le han hecho no tiene nombre. Así que ahora, a mis 62 años, tras 35 apagando fuegos y a 3 de jubilarme, dije: ‘Voy a atreverme a decir que yo también tengo epilepsia’», explica.

No es que lo hubiera ocultado, pues renueva periódicamente el psicotécnico que le habilita para llevar su arma de fuego, pero tampoco le había hecho falta nunca decirlo. Bermejo, navarro residente en Redondela hace décadas, informó a la federación de que él también tenía diagnosticada epilepsia, aunque su único brote fue con nueve años. Y también a él le retiraron la licencia. «Hace más de 25 años que tengo licencia de arma pero me retiran la de tiro con arco y, además, alegan que el seguro no cubre la enfermedad, pero tampoco especifica cuáles sí y cuáles no», indica.

Este contrasentido es el que le impulsa a salir en defensa de Adrián, al que la Federación de Asturias sí le ha dado licencia. «Lo que me han retirado a mí no es más que un cacho de plástico porque ir a los campeonatos me da igual. Disfruto tirando y, aunque también me lo ha prohibido la Federación, sigo haciéndolo porque ellos no son quién ya que tengo un seguro particular, así que solo me pueden vetar para competir». Lo que le han quitado a Adrián «es su vida», aseguran sus padres e insiste Norberto. Lo conoce personalmente, ya que trabajó en la Fundación Juan XXIII. Derriba mitos y estigmas: «Parece que volviéramos a los años 50. Tener epilepsia no significa que nos vayamos a convertir en la niña del exorcista y explicarlo es vergonzoso».

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