Récord de donantes en Vigo, con 99 órganos en un año

El Cunqueiro extrajo corazones, pulmones, hígados y riñones a 29 personas; salvaron 95 vidas; solo cuatro familias rehusaron, la menor tasa histórica

El equipo de coordinación de trasplantes del Cunqueiro: de izquierda a derecha, Lucas Lage, Vanesa Gómez, Eva Menor y Sabela Vara , todos ellos médicos de la uci
El equipo de coordinación de trasplantes del Cunqueiro: de izquierda a derecha, Lucas Lage, Vanesa Gómez, Eva Menor y Sabela Vara , todos ellos médicos de la uci

Vigo logró en el año 2019 su récord de donantes de órganos. Las familias de 29 personas que fallecieron decidieron entregar sus órganos para que los recibieran otros enfermos y salvasen sus vidas. Es el dato más alto del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo, que abarca al Cunqueiro, al Meixoeiro y al Nicolás Peña. Estos centros sanitarios no trasplantan pero sí están entre los que aportan más órganos de Galicia. En toda la comunidad hubo 136 donantes el año pasado, lo cual también supuso un récord, así que de Vigo partió uno de cada cinco órganos. El año pasado fueron 99: 7 corazones, 24 hígados, 15 pulmones y 53 riñones. Salvaron las vidas de 95 personas de Galicia -la gran mayoría- y de otras diez comunidades autónomas.

Aunque el balance es positivo, toda donación empieza con una mala noticia, que es la muerte de alguien. Por eso, los equipos de trasplantes actúan con una gran delicadeza. Con la misma, a las familias se les ofrece una posibilidad que la mayoría agradece: recibir una carta o correo electrónico, unos días después del fallecimiento del ser querido, en la que se informa del destino de los órganos (la comunidad autónoma, no se detalla más, porque la ley lo prohíbe) y de cómo fue el trasplante. «Les agradecemos el acto de solidaridad tan grande y recalcamos, sobre todo, que lo hayan hecho en un momento tan complejo para ellos», insiste el coordinador de trasplantes del Álvaro Cunqueiro, Lucas Lage. «La mayoría de la gente quiere saber que todo esto ha valido de algo».

En todos los hospitales tienen marcados a fuego dos objetivos: conseguir más órganos (para salvar más vidas) y reducir a cero el número de familias que se niegan a donarlos. En Vigo hubo cuatro que lo rechazaron el año pasado. Es un 12 %, el dato más bajo de la historia (la media de Galicia es del 13,4 %). «Todas las razones son respetables», admite el médico, que trabaja en la uci, igual que las otras tres doctoras que componen el equipo de trasplantes, que son Vanesa Gómez, Eva Menor y Sabela Vara. Aunque a veces esa respetable razón sea que no existe razón. De las cuatro negativas del año pasado, en dos casos las familias no dieron ningún motivo. En otro caso, el paciente había manifestado en vida que no quería donar. En el cuarto, los allegados del fallecido explicaron que preferían preservar la integridad del cuerpo. El objetivo sigue siendo llegar a cero. Los profesionales dan charlas para escolares, sobre todo adolescentes. El año pasado, con las asociaciones Adrovi (donantes) y Alcer (riñón), ofrecieron trece conferencias para 760 estudiantes.

Lage cree que hay una tendencia clara. Cada vez hay más concienciación sobre las donaciones. Tanto en la sociedad como en los hospitales, un mundo en el que la Organización Nacional de Trasplantes es algo así como la joya de la corona del sistema sanitario. Por eso cada año España supera sus propios récords, que siempre parecen insuperables. El país encadena ya 27 años siendo el primero del mundo en esta actividad que consiste, básicamente, en salvar vidas. «Cada vez notamos más que es la familia la que toma la inciativa por sí misma cuando la evolución de un paciente no es buena, que están atentas a ayudar a otras personas cuando la propia vida no tiene solución», recalca Lage.

Hace ya muchos años que no tiene sentido hablar de los accidentes de tráfico. En el año 2000, uno de cada cinco donantes en España había fallecido en un accidente de tráfico. El año pasado, de los 29 donantes que hubo en Vigo solo uno murió por esta causa. Ahora la mayoría pierden la vida por un accidente cerebrovascular, es decir, un ictus o un derrame cerebral. Las familias de 21 personas que murieron en el hospital Cunqueiro en el 2019 por un accidente cerebrovascular decidieron donar sus órganos. Son el 73 % del total, aunque la media en España es del 60 %. La explicación está clara. Los dos grandes grupos de enfermedades que más muertes provocan son las enfermedades del sistema circulatorio y los cánceres. Dentro del primer grupo, la mayoría de los fallecimientos se deben a enfermedades del corazón, pero es una muerte que puede producirse en cualquier parte y de manera repentina, y no siempre en el entorno hospitalario, algo que es necesario para donar. La segunda causa dentro de las enfermedades circulatorias es el ictus. Solo en el 2018 se registraron 562 defunciones en la provincia de Pontevedra, y la mayoría sí suelen acabar en el hospital, aunque el desenlace acabe siendo fatal. En cuanto al cáncer, de entrada todos estos casos se consideran incompatibles con la donación, aunque puede haber excepciones.

Extracción de órganos

Uno de los grandes déficits históricos de la sanidad en Vigo ha sido no tener equipos de trasplantes de órganos. En Galicia, solo los hay en A Coruña (corazón, pulmón, páncreas, hígado y riñón) y en Santiago (hígado y riñón). Con todo, el hospital hace un esfuerzo enorme por conseguir donantes. El coordinador explica cómo es el proceso. Lo primero es la detección del caso y el diagnóstico de muerte cerebral. El corazón se mantiene latiendo, pero la muerte cerebral es irrecuperable. El equipo de trasplantes habla con la familia y, cuando esta da su consentimiento, contacta con la Organización Nacional de Trasplantes. Ahí comienza un trabajo ingente de coordinación. Es la ONT la que decide adónde se envía cada órgano, en función de la urgencia de los casos de la lista de espera. Siempre se da prioridad a las urgencias cero, que son los casos en que alguien fallecerá en cuestión de horas si no recibe un órgano.

Cuando se contacta con el hospital de destino, este envía a un equipo de extracción. En Vigo, el servicio de urología sí interviene para la extracción de los riñones. En el resto de los órganos, siempre viene el equipo de cirujanos del lugar donde se va a hacer el implante, ya sea en ambulancia, ya sea en avión. Todo esto es una lucha contra el reloj, una pelea por conseguir que transcurra el menor número posible de segundos. Todo el proceso se hace en el mismo quirófano, aunque el paciente vaya a donar varios órganos. Los cirujanos van pasando, recogiendo el órgano y marchándose. Después, en el hospital de origen se hace el trasplante.

Otros trasplantes

Aunque el Cunqueiro no trasplanta órganos, sí implanta tejidos y médulas. El año pasado hubo 62 donantes de tejidos (córneas, huesos, tendones y segmentos vasculares). Se donaron 48 córneas, pero se implantaron 74 y tres membranas amnióticas, porque en Galicia existe un banco de estos tejidos único para toda la comunidad.

Después están las médulas. El llamado trasplante de progenitores hematopoyéticos sirve para curar determinados cánceres, como las leucemias. En el 2019 se hicieron 50 intervenciones de este tipo. De ellas, 37 fueron autólogas, es decir, con material del propio paciente. Otras trece fueron de donantes, siete de ellos no eran familiares.

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