Una pionera con el stick por bandera

Marina Pérez es la única entrenadora, en femenino, en categorías de rendimiento en el hockey gallego


vigo / la voz

Comenzó a jugar al hockey sobre patines a los nueve años emulando a sus primos, a los 13 años ya se hizo un hueco en el equipo sénior del Traviesas, poco después comenzó a entrenar y a los 27 es la única entrenadora (en femenino) de un equipo de competición en Galicia, y además coordinadora de un club que está a punto de cumplir el medio siglo de vida. Una historia sobre patines y con stick, la de Marina Pérez González (Vigo, 1992).

Marina es una one club woman porque toda su vida se ha desarrollado en el Traviesas desde el día que cruzó la puerta de entrada. «Entré de pequeña, con nueve años y porque estaban mis primos. Enseguida comencé a jugar, estuve unos años en equipos mixtos y con 13/14 salté al sénior femenino y estuve jugando hasta los 22 años», recuerda. Pero mucho antes había prendido en ella la mecha de la docencia deportiva. «Comencé a entrenar en las escuelas deportivas que son la base, con 15 años. Esos niños que enseñé a patinar comenzaron a competir, yo era su entrenadora y llegó un momento que para mí fue incompatible estar jugando, lo que me exigía un montón de horas de entrenamiento y viajar y tener que estar entrenando a los chicos y viajar también con ellos». En esa encrucijada no dudó cuál era el camino a seguir: «Creo que lo de entrenar es más satisfactorio. Mis compañeras se iban y fue como cerrar una etapa (de jugadora)».

Desde aquel día en donde desapareció el equipo sénior femenino a la actualidad, el hockey sobre patines en Vigo pasó por una travesía en el desierto de la que salió la pasada temporada por la puerta grande. Marina ha sido testigo y pilar de ambos aspectos. «Desde hace un año estamos creciendo bastante. Hemos duplicado el número de niños desde la temporada pasada y el de fichas, las escuelas deportivas están con el cupo completo y la verdad es que parece que está volviendo a resurgir un poco y esperamos que siga esa dinámica. Esperamos crear un equipo sénior que pueda competir bien con los equipos de A Coruña y que eso cree afición entre los niños».

En la actualidad cuentan con más de 200 jugadores repartidos por una estructura que va desde las escuelas hasta el equipo de veteranos. Un crecimiento que provoca que en ocasiones coincidan hasta 50 niños en la pista -«con la consiguiente pérdida de calidad del entrenamiento»- y que ha llevado al Traviesas a solicitar más horas de entrenamiento, cuestión denegada este año pero que esperan que sea atendida en un futuro.

Marina Pérez dirige el equipo juvenil y el júnior, ambos mixtos porque a diferencia del fútbol, en el hockey no hay separación de sexos hasta la categoría sénior. De hecho, la portería del júnior está defendida por una mujer. «El hockey sobre patines es un deporte muy divertido y noble. Se suele pensar que es como el hockey hielo pero no, es un deporte súper noble, súper rápido y divertido en donde los niños hacen mucho grupo entre ellos y además creo que es un deporte súper inclusivo por el tema de las categorías mixtas hasta los 20 años».

Eso no quita que en el Traviesas tengan en su hoja de ruta recuperar el equipo femenino cuando llegue el momento. «Cuando decidimos todas las jugadoras irnos el femenino se disolvió como tal. Ahora tenemos niñas en la base y en unos años esperamos tener un equipo femenino», comenta con un punto de nostalgia.

Como entrenadora, lo más complicado para Marina Pérez González es enseñar a los futuros jugadores que «que coordinen bien patinar con el stick controlando la bola. Eso es lo que más les cuesta a los niños pequeños».

Como coordinadora, su horizonte de dificultades se amplía un poco más: «Lo más complicado es gestionar a los padres, que esté todo el mundo a gusto, y luego coordinar a los entrenadores para que se cumplan los objetivos, que los entrenamientos vayan bien, todo eso».

Ambas tareas le suponen un esfuerzo medio de seis horas al día durante los siete días de la semana. «Nunca desconectas», dice con naturalidad. Con la misma que le resta importancia al hecho de ser la única entrenadora mujer en equipos de competición autonómica. «A nivel de liga gallega hay gente joven entrenando pero suelen ser hombres, pero las chicas contra las que yo jugué las suelen relegar a equipos prebenjamines. Yo soy la única entrenadora que lleva equipos ya formados y para competir», una situación que la causa dos sensaciones antagónicos: «Por una parte es un motivo de orgullo para mí y por otra me gustaría que también mis compañeras pudieran estar ahí y no estar siempre los chicos, pero poco a poco».

Marina, que se siente reconocida por los padres y por su club, les enseña el camino.

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