Se portaron como benditos

Cerca de 200 mascotas fueron llevadas por sus dueños a la celebración de San Antón que ha recuperado la parroquia de La Soledad


Desde hace un par de años, el párroco de la iglesia de La Soledad, Alberto Cuevas, comienza la bendición de las mascotas, como marca la tradición por el día de San Antón, leyendo los párrafos del Génesis referidos a ellos: «Entonces Dios dijo: 'Que la tierra produzca toda clase de animales, que cada uno produzca crías de la misma especie: animales domésticos, animales pequeños que corran por el suelo y animales salvajes'; y eso fue lo que sucedió. Dios hizo toda clase de animales salvajes, animales domésticos y animales pequeños; cada uno con la capacidad de producir crías de la misma especie. Y Dios vio que esto era bueno...».  

Esat fría tarde, como suelen ser todas las de San Antón (y peores las ha habido), el cura volvió a la misma fórmula ante un buen número de ciudadanos que decidieron que un poco de agua bendita sobre las cabezas de sus mascotas no les vendría mal y añadiendo algo de fe, hasta les podría hacer bien. 

Cuevas rescató una tradición que en Vigo existió pero se había perdido, y ha conseguido consolidar esa cita que se produce en las faldas del monte O Castro, donde a buen seguro los animales (los perros, sobre todo) sí que estarían encantados de acudir para corretear felices cualquier día del santoral.

Los canes volvieron a ser mayoría en el evento en el que se juntaron cerca de 200  mascotas, también gatos, un hámster y un hurón. Tras la lectura del Génesis y la bendición, Cuevas pidió a los presentes que les presentase a sus animales de compañía, para saber de ellos y para facilitar a la prensa instantáneas de premio con la ayuda de San Antonio Abad, patrono de los ganaderos, veterinarios y protector de los animales.

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