Coruxo despeja media hectárea de eucaliptos que crecieron sobre la tierra quemada

La comunidad de montes participó en una acción con las brigadas de Verdegaia para replantar especies autótonas


Vigo / la voz

Dos años y pico después de los incendios que asolaron el área metropolitana de Vigo y los montes que rodean la ciudad, lo único que crece con ganas sobre la tierra quemada son los eucaliptos. Lo confirma Afonso Rodríguez, vicepresidente de la comunidad de montes de Coruxo, que ayer se unió por primera vez al colectivo ecologista Verdegaia para una jornada junto a sus Brigadas de Deseucaliptización. «É a nosa primeira acción de voluntariado do ano 2020 e tamén a primeira das colaboracións das brigadas coa Comunidade de Montes Veciñais en Man Común de Coruxo, que desenvolve unha intensa actividade de restauración ambiental do seu territorio», cuenta Joan Evans, de Verdegaia.

La acción arrancó de mañana y hasta la hora de comer actuaron en los márgenes del regato do Pontón, en el monte comunal de Coruxo. Una vez liberado de los jóvenes eucaliptos crecidos tras los incendios, este espacio será destinado a la plantación de una amplia variedad de árboles y arbustos autóctonos, continuando la labor iniciada el año pasado por voluntarios y alumnado del colegio público Carrasqueira.

Durante la jornada a la que se sumaron medio centenar de personas, eliminaron manualmente eucaliptos, arrancando los de menor tamaño y anillando los más gruesos hasta estrangular la circulación de la savia. Afonso Rodríguez hizo un cálculo aproximado de la superficie sobre al que actuaron: «Exemplares non sabemos porque non os contamos, pero quitamos todos os que habían nun terreo de aproximadamente media hectárea», calcula. «As árbores arráncanse e quedan directamente no terreo, descompoñéndose pouco a pouco, porque axudan a reducir a propia erosión do terreo», cuenta.

Como explica el educador medioambiental Antón Lois, de Amigos da Terra, el eucalipto es una especie tan resistente que rebrota de sus raíces debido al tejido germinal que pervive en él, «por eso cuando los talan, a las pocas semanas vuelven a brotar». En las campañas como las que llevan a cabo las brigadas deseucaliptadoras, lo que se hace es arrancar los ejemplares de pequeño tamaño, de una a dos metros como máximo, lo que garantiza que salga toda la raíz. «Non é só que rebroten, é que despois dos incendios esténdense masivamente porque esparcen masivamente sementes, tanto o eucalipto como a acacia (no seu caso, en estado latente), que son dous especies invasoras que temos no monte comunal de Coruxo», indica Afonso Rodríguez.

Antón Lois añade que lo que habitualmente se hace con los que se arrancan del suelo depende también del tamaño. Si son muy grandes, se trituran o se queman. Los eucaliptos de pequeño tamaño, una vez bien aireados y secados, se pueden usar como tutores para guiar nuevas plantaciones, «pero hay que tener mucho cuidado porque a veces, lo que ocurre, es que crece el eucalipto y la planta nueva, no», lamenta. Los miembros de la comunidad de montes continuaron un trabajo iniciado el año pasado en una superficie que quieren convertir en bosque autóctono, y hacerlo de la manera más respetuosa con el monte, evitando la aplicación de productos químicos, por eso eliminan los ejemplares manualmente, sin dañar el terreno. Una vez completada esta tarea, calculan que harán efectiva la nueva plantación de árboles aproximadamente dentro de dos meses. En la acción contarán de nuevo con la ayuda de la comunidad escolar y los voluntarios que se anoten.

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