La Fundación Laxeiro le da una vuelta a su colección, que suma cinco obras privadas

La nueva propuesta expositiva cambia el recorrido cronológico por una disposición intuitiva que combina estilos


Policarpo Sanz, 15 • Lunes a viernes 18.00 a 21.00h. Sábados 12.00 a 14.00 y 18.00 a 21.00h. Domingos y festivos 12.00 a 14.00h. • Visitas guiadas previa cita, lunes a viernes, de 10.00 a 14.00 y 18.00 a 21.00h. • La Fundación Laxeiro presenta una nueva propuesta expositiva de la colección permanente, que cambia el recorrido cronológico por una disposición de las obras más intuitiva, que combina estilos, lenguajes, géneros y cronología, además de incorporar documentación relativa a la trayectoria artística de Laxeiro, una línea de vida y una señalética renovada en gallego, castellano e inglés.

Además, a las 64 obras que la conforman se añaden cinco piezas depositadas por propietarios particulares, que contribuyen a completar la visión de la obra y la trayectoria de uno de los artistas gallegos más decisivos del siglo XX. En realidad, el artista legó a la ciudad 77 obras. Las 12 restantes están y se pueden ver en el Museo Quiñones de León.

Durante estos años tuvo diversos planteamientos expositivos que siempre habían respetado un recorrido cronológico, basado en una coincidencia buscada, entre el recorrido espacial de la exposición y el recorrido temporal de la trayectoria de Laxeiro.

Ahora, la Fundación Laxeiro rompe con ese formato de carácter historiográfico y lineal, para ofrecer otra forma de visitar dicha colección, basada en tres criterios combinados de distribución de la obra, como son el estilístico, el temático y, en menor medida, el cronológico.

Así, lo primero que se encuentra el visitante al acceder a las salas es una composición de dieciséis obras, organizadas a partir de dos autorretratos muy diferentes, un carbón sobre papel de 1936, en el que el artista escribe «son eu» (soy yo), que adquiere así un significado como tarjeta de presentación y, a su lado, un óleo sobre tela de 1977 en el que la abstracción es el registro elegido. Estas dos obras contrastan por su diversidad de lenguajes.

Seguidamente, en el pasillo se hallan dos lineales enfrentados físicamente que enfrentan también dos temáticas del artista. A la izquierda, un conjunto de diez retratos, en los que se aprecia su evolución, comenzando con carbones sobre papel de los años 30 y acabando con un óleo sobre tela de 1980. En el opuesto cuelgan diez óleos sobre tela y sobre papel, en los que se ve su aproximación a la abstracción y al informalismo desde su llegada a Buenos Aires en 1951.

Este pasillo desemboca en una sala dedicada, de un lado, al desnudo femenino con tres ejemplos de diferentes épocas; y al otro, tres maternidades. Al final hay una composición de doce obras sobre papel de pequeño formato, dispuestas en mosaico, en el que se ofrece una visión del Laxeiro más lúdico.

La última sala se reserva a las obras de gran formato y, en su mayoría, las más emblemáticas de la colección, como son Trasmundo, de 1946, todo un compendio de la pintura de Laxeiro de aquellos años, el Carretón de niños, también llamado Juguete, de 1934, ejemplo de la figuración de entreguerras, la pieza pintada por ambos lados Autorretrato, de 1934, y, en su reverso, Carnavalada, de 1931, que, posiblemente es el primer cuadro expresionista gallego, además del icónico La vida, de 1968, una enorme tinta sobre papel de casi cuatro metros de ancho.

El catálogo completo se puede ver en Flickr y pinchando en cada imagen, aparece la ficha completa de cada obra.

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