Fátima hace 1.400 ecografías y tacs para bajar la lista de espera del Chuvi

El Sergas llamó a pacientes en diciembre para mejorar los datos del balance anual


Vigo / la voz

El Hospital Nuestra Señora de Fátima está terminando estos días de hacer las 1.400 pruebas que le empezó a derivar el Complejo Hospitalario Universitario de Vigo en el mes de diciembre. El Chuvi buscaba limpiar su lista de espera antes de que sonasen las primeras campanadas del 2020, porque el Servizo Galego de Saúde hace público el balance de sus listas de espera poniendo el corte en el 31 de diciembre de cada año. A lo largo de diciembre, los hospitales Álvaro Cunqueiro y Meixoeiro estuvieron derivando pacientes al centro privado para que las listas de espera tengan unas cifras aceptables.

Una portavoz del área sanitaria explica que se derivaron a Fátima mil ecografías y 400 tacs. La misma fuente señala que en todo el año se hicieron 54.280 ecografías en los hospitales públicos, así como 47.918 escáneres. «Por lo tanto, son un 1,8 % y un 0,8 % de la actividad total de cada prueba, respectivamente, un porcentaje muy pequeño», resalta.

No todos los estudios radiológicos se han realizado aún, pero ya permiten limpiar la lista de espera. Todos los que pacientes que hayan sido contactados desaparecen de la lista de espera automáticamente, ya que la normativa establece que el sistema sanitario ya les ha encontrado una solución. Así que ya no contarán en el balance que el Sergas publique, algo que suele suceder a finales de enero y que siempre es objeto de controversia política.

La mayoría de las ecografías derivadas a Fátima fueron abdominales y musculoesqueléticas, mientras que las tomografías eran pruebas cerebrales, abdominales y urológicas. Se derivaron los casos menos graves en general, y en el tac se ofreció a personas que llevasen más de tres meses esperando la prueba, dicen fuentes del hospital.

Vigo todavía sufre las consecuencias de haber tenido durante más de dos décadas un modelo de organización de la radiología que no existía en ningún otro sitio de Galicia. A mediados de los 90 la Xunta creó el Medtec -hoy Galaria- para gestionar algunos servicios sanitarios. Entre ellos se incluyó la resonancia magnética, la prueba más avanzada de radiología. A diferencia de los otros servicios insertados dentro de esa empresa pública, la resonancia no es una especialidad, sino una prueba concreta de una especialidad. Esto partió toda posible coordinación en la radiología.

Hasta mediados del 2019, la resonancia funcionó al margen del servicio de radiología del hospital, que manejaba todas las demás pruebas. Cuando el Sergas empezó a corregir esta situación, buscando una coordinación entre los dos equipos, el de Galaria demandó al Sergas. La administración sanitaria ganó, pero pasó la resonancia al hospital, como en todos los demás de Galicia.

Así que desde julio los radiólogos están haciendo la actividad que ya hacían y, además, todas las resonancias, con prácticamente el mismo equipo. Y esto ha provocado que la lista de espera se resienta. De ahí que haya hecho este programa de derivación.

El Sergas tiene un concierto con Fátima -del grupo Vithas- desde hace décadas. El último es del 2010. Permite un gasto máximo de 4,7 millones de euros al año. En el 2017 solo empleó 3,7. No es como el de Povisa, que tiene un área de población asignada. El área sanitaria de Vigo envía a Fátima los procesos que quiere para mejorar su lista de espera o si no hay camas, algo que no ocurre desde que abrió el Cunqueiro.

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