El mercadillo de la alameda genera al día 400 kilos de residuos reciclables

Siete trabajadores con discapacidad trabajan para mantener limpio el recinto ferial


vigo / la voz

Los miles de personas que acuden todos los días a la feria y al mercadillo de la plaza de Compostela generan 400 kilos de residuos reciclables el día. Se trata principalmente de envase de comida y bebida que se adquieren en alguno de los 40 puestos que se encuentran esparcidos entre los setos y caminos de los jardines de la alameda. De la gestión de estos materiales que se recuperan para volver a tener otros usos se encargan las empresa Redivivus y Ecoembes.

Para gestionarlos se han instalado grandes jaulas que tienen más de dos metros de altura. Están ocultas de la vista por otras cajas de listones de madera que conjugan bien con el entorno arbóreo. En estas cajas metálicas ocultas a la vista de los viandantes se depositan las bolsas con los diferentes materiales de plástico y cartón. Los vidrios se almacenan por otro lado porque tiene un tratamiento diferente.

Los contenedores normales afearían el entorno y por eso la organización montó los depósitos de reciclaje. La basura se recoge a primera hora de la mañana pero a lo largo de todo el día están atentos a cualquier incidencia. Hay siete personas contratadas por la empresa Ilunión que se encargan de ello. Este compañía gestionada por la ONCE proporciona empleos temporales durante un mes. Miguel Ángel de Jesús, uno de los trabajadores, señala que «la mayoría de la gente es responsable y tira las cosas correctamente en los contenedores». Para que todo funcione correctamente y esté limpio hacen dos turnos de 10 de la mañana a 2.30 de la madrugada y van separando y recogiendo cartones, latas y botellas.

Además de las cajas para depositar las bolsas diferenciadas hay 30 papeleras distribuidas por el recinto de la alameda con los diferentes colores indicativos.

Los hosteleros de la zona del Náutico mucho de los cuales han montado puestos en la feria, están contentos con el resultado.

Uno de los feriantes, Félix Montenegro, señala que la gente ese porta bien. Es uno de los que se encuentra al frente del saltamontes. Aunque esta atracción no ha tenido tanto empuje como la noria, «viene mucha gente a montarse». A pesar de las resonancias boucenses de su apellido, este Montenegro viene de Asturias. Otros años hacían en Navidades la plaza de Avilés, una ciudad que se anima mucho durante las fiestas. «Allí también tiene mucho éxito. Hasta se montan cuando graniza pero aquí la gente está respondiendo muy bien y supongo que al año que viene repetiremos. El saltamontes forma parte de un grupo de atracciones que se completa con la noria, el tren de la alegría el Circus Charli, los carruseles y las tortugas Ninja. Después de tantas emociones, lo normal es reponer fuerzas en uno de los puestos de comida instalados. «Hemos agotado el sushi», señalan en uno de los puestos que sirve pescado preparado.

También vuelas los churros. En la churrería Montes no paran de trabajar desde primera hora. Son los más madrugadores de la feria. Los papeles con restos de aceite y los vasos con chocolate también se reciclan.

El contrato de la feria acaba el 17 de enero, aunque algunas casetas y atracciones se empezarán a desmontar el día 12. La feria, que ha sido uno de los grandes alicientes navideños, fue contratada por tan solo un euro como una prueba piloto.

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