El megavolcán de Coia se apaga

Seis meses después de su inauguración, el cono que expulsaba agua hasta los 8 metros de altura como si fuera lava ya no funciona por falta de mantenimiento; la música clásica no suena y los led desaparecen


Vigo / la voz

El monumento de los volcanes en Coia ya está averiado. Apenas han transcurrido seis meses desde su inauguración no oficial tres días antes de las elecciones municipales. El volcán de cuatro metros de altura y capaz de expulsar agua hasta los ocho metros simulando lava ha dejado de funcionar tras una inversión de 400.000 euros. El motivo es que la empresa que lo construyó ha dejado el mantenimiento después de la entrega de la obra y el período de garantía.

Copasa ya ha desmantelado el campamento en Castelao desde donde vigilaba estrechamente el correcto funcionamiento de la espectacular fuente. De este modo el cono ha dejado de echar vapor de agua que imitaba a las fumarolas que expulsan los volcanes geológicos. También han desaparecido las erupciones que alcanzaban ocho metros y duchaban a los niños que se ponían debajo.

El volcán está revestido de piezas de mosaico rojas, negras y azules al estilo Gaudí, que le dan una apariencia realista. Pero ahora el icono de Coia permanece inactivo como el Teide, aunque siempre existe la posibilidad de que vuelva la actividad volcánica en forma de agua expulsada a presión por un potente motor que parece que se ha gripado.

Música clásica

El conjunto se completa con una fuente en forma de pérgola y altavoces de música y sonido. Ahora tampoco suenan los violines que todos los atardeceres durante el verano hacían las delicias de los paseantes, ya que el espectáculo de las fuentes y la luz se completaba una suave sinfonía clásica para aumentar el efecto relajante. Muchos ciudadanos recorrían el bulevar de Coia desde la reconquistada, para los peatones, plaza de América hasta el monumento del final de Castelao. A su llegada les esperaba el espectáculo del agua con una vistosa pérgola de metacrilato que permitía la caída de cortina sobre un estanque rectangular. Todos estos elementos siguen existiendo, pero la armonía del conjunto se ha roto. Ya no circula el agua ni suena la música, ni tampoco alumbran las coquetas luces led que se habían ubicado debajo de los bancos de madera desde los que se contemplaba la plaza.

La inversión realizada incluye veinticinco bancos de madera con capacidad para dos personas cada uno, más acogedores que los antiguos que estaban hechos con granito y que obligaban a los ciudadanos a colocar periódicos para aislar sus posaderas del frío. El entorno se amplió eliminando parterres. En lugar de las baldosas de antaño, que fueron levantadas, ahora se ve una extensa superficie pulimentada de cemento que sirve para que los patines y las bicicletas se deslicen mejor. Pero tiene el inconveniente, según algunos vecinos de que el suelo se torna demasiado resbaladizo cuando llueve con fruición y se forma una película de limo, agua y hojarasca que resulta peligrosa. Algunos procuran sortearla para no sufrir ninguna caída.

Al entorno «le falta alguna fuente de agua para que puedan beber los niños», explica la vecina Silvia Domínguez que acude por las tardes a la salida del colegio a pasear por la zona con sus hijos mientras ellos juegan con el patinete. En la zona estaba previsto colocar alguna de las fuentes que había antaño pero finalmente no se han puesto. También han quedado al descubierto algunos unos tubos sin rematar que aparentemente estaban destinados al alumbrado.

Otra de las mejoras que se introdujo en el entorno del nuevo volcán fue la iluminación. Las antiguas luces mortecinas de vapores de sodio implantadas por el difunto concejal Agustín Arca han sido sustituidas por focos más potentes de luz blanca que permiten jugar al baloncesto de noche en la cancha.

Con esta iluminación se puede pasear a las mascotas sin peligro de caer en alguno de los socavones que aún pervive en los jardines. Los agujeros están causados por filtraciones de agua y han cobijado a grandes roedores, de hecho el Ayuntamiento ha realizado alguna campaña de desratización en los jardines porque, según una residente, las ratas ascendían hasta el primer piso, situado a escasa altura. Uno de estos socavones ha sido reparado por el Concello que ha retirado las tapas que habían colocado los vecinos para evitar las caídas. El Concello valló el lugar, echó tierra en el agujero. Pero las pertinaces lluvias y las galerías que se abren en el subsuelo han hecho que el boquete vuelva a aflorar en la superficie,

El conjunto se completa con ocho mesas de granito con cuatro bancos cada una para jugar a las cartas o merendar y que tienen mucho éxito entre las familias que viven en el barrio ya que le permite socializar y compartir momentos.

Ahora solo falta que arreglen los estropicios y el lugar vuelva a ser como antes de las elecciones.

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