Una temporada de obligado crecimiento para el rugbi vigués

Pablo Cabrera analiza a su equipo mediado el campeonato


El Universidade de Vigo dio un golpe de timón importante al inicio del nuevo curso en la División de Honor B de rugbi, plaza que había perdido en la promoción ante el Gaztedi y que recuperó tras la creación del torneo de filiales.

Para guiar al equipo en su nuevo rumbo, llegó un experimentado entrenador argentino, Pablo Cabrera, quien tiene claro que el proyecto vigués va más allá: «Para nosotros, la primera vuelta que acaba de finalizar fue de descubrimiento, nos acomodamos a varias facetas en las que debe crecer este equipo y en su adaptación a los nuevos fichajes, pero aunque sí tenemos la meta de la permanencia, este trabajo es a largo plazo». Y sin perder el oremus de ese objetivo prioritario, el sudamericano enfatiza en que el mejor avance del plantel colegial en la primera mitad del torneo fue el de su propia mentalización: «Tenemos jugadores que no pensaban en jugar en la División de Honor B y lo han logrado. Acapararon mayor protagonismo sobre el campo y fueron capaces de tomar decisiones en el juego».

Por eso, el técnico considera que la filosofía de club debe mantener esa dirección, casi como una cuestión cultural: «Es un proceso que afronta el rugbi de Vigo, pero que incluso debería ser similar en todo el rugbi español. Aquí se apuesta mucho por los fichajes extranjeros, pero con todo el respeto, los fichajes llegan, aportan calidad, se van y no dejan nada. Nosotros aún necesitamos jugadores que sumen cosas, pero a la larga tenemos que lograr que los chicos del sub 18 den un salto que hoy en día es grande y se asienten en Honor».

Volviendo al repaso de la primera vuelta, Cabrera destaca que la peor lectura es la de los resultados: «Fue lo más negativo, porque se nos marcharon puntos importantes. Bajan dos y el otro se quedará en la cornisa, dependiendo de los descensos de arriba. Nosotros perdimos un partido que jugamos de igual a igual en Bilbao y el empate contra el Eibar es como una derrota, porque nunca nos debimos dejar puntos».

El análisis se completa con carencias que son difíciles de remediar a corto plazo: «Llegamos a trabajar con sesenta jugadores, contando el primer equipo, el que juega la competición autonómica, los sub 18 y alguno más que viene desde Pontevedra, pero la plantilla para el fin de semana es corta y tenemos un déficit claro en tres cuartos».

Con vistas a la segunda ronda del curso, Pablo es consecuente y asume: «Necesitamos mejorar en la efectividad, en rentabilizar lo que estamos mejorando en el juego». Incide en que será importante la aportación de refuerzos como Facundo Muñoz y Ezequiel Gabardós, a la espera de que llegue esta misma semana el apertura Facundo Fernández, para darle mayor consistencia al juego de los vigueses.

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