El juez permite al Concello echar a una pareja sin recursos del barrio do Cura

Urbanismo ejecutará el lanzamiento la semana que viene por razones de seguridad


vigo / la voz

José Manuel Santos y Gabriela Chapela no llegarán a la Nochebuena en la casa del barrio do cura en la que se encuentran empadronados y han vivido durante los últimos cinco años. El Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 1 de Vigo ha autorizado al Concello para proceder al desalojo de su vivienda de la calle Santa Marta, la última que queda por demoler para dar paso a una zona residencial y un nuevo desarrollo urbanístico con espacios públicos.

La administración local no va a esperar y se ha propuesto echar a este matrimonio cuanto antes una vez que ya cuenta con el visto bueno del juzgado.

La Gerencia de Urbanismo aprobará en su reunión del martes de la semana que viene la orden de desalojo definitiva. El Concello les dará dos días de plazo para marcharse una vez que reciban una notificación urgente. Si no cumplen, cuatro agentes de la Policía Local los echarán por la fuerza. La Concejalía de Urbanismo lleva meses intentando desalojar a esta pareja de la vivienda. El procedimiento lleva paralizado desde el pasado mes de julio. Se ampara en el «perigo iniminente das persoas que ocupan el inmueble municipal sen título habilitante por canto dita edificación se atopa en situación de inestabilidade, inseguridade e perigo».

Se irán a la calle sin una solución habitacional clara. La Concejalía de Servicios Sociales ha prometido el pago de cinco días días de hotel y una ayuda de emergencia para que puedan afrontar el pago de un alquiler. El problema es que con su bajo nivel de recursos, ningún propietario se atreve a firmar con ellos un contrato de arrendamiento. Esta pareja que subsiste con una risga de poco más de 400 euros mensuales ha recibido el apoyo de colectivos sociales como Os Ninguéns. José Manuel y Gabriela son los últimos inquilinos de la superficie afectada por las obras de demolición. La Policía Local procedió hace dos meses al desalojo de una quincena de okupas que vivían en un inmueble cercano. A diferencia de estos, esta pareja no ha ocupado la vivienda, puesto que se la cedió un anterior dueño.

Los afectados buscan una vivienda para no quedar en la calle

Gabriela Chapela y José Manuel Santos buscan desesperadamente una vivienda para no verse abocados a vivir en albergues o en la calle. La mujer está enferma y ayer no podía hablar. Su marido afirmaba que están viendo qué opciones tienen pero aún no han encontrado nada.

Gabriela siempre ha manifestado que no son okupas porque el anterior propietario les cedió la casa a cambio de que se la cuidaran. Llevan cinco años empadronados en este inmueble de la calle Santa Marta. Alegan que han obtenido permisos de obra y recibido ayudas del Ayuntamiento. Tres meses antes de que el Concello iniciara el expediente de desalojo les concedieron una ayuda de 600 euros para arreglar la cocina.

Este matrimonio afirma que no quiere nada gratis, tan solo tener acceso al alquiler de un piso que puedan afrontar con unos únicos de 430 euros mensuales. Creen que marcharse a la calle «es como darme la sentencia de muerte», afirma Gabriela Chapela, aquejada de varias enfermedades invalidantes. Llevan meses conviviendo con las obras de demolición de las edificaciones del entorno, con el estrés que eso supone. Marea de Vigo expresa su rechazo a desalojos forzosos sin ofrecer antes alternativas habitacionales dignas.

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