Una casa de apuestas pleitea con un vigués que ganó casi 3 millones de euros en apuestas de fútbol

Cirsa  alega que el acertante se aprovechó de un error informático


VIGO / LA VOZ

Un vigués ganó un premio de 2,77 millones de euros el 8 de mayo del 2014 tras hacer 78 apuestas relacionadas con el número de goles marcados en cada encuentro de fútbol de ligas europeas. Jugó con Sportium, de la operadora Cirsa. Desde entonces, el acertante lleva cinco años con una batalla legal para cobrar el premio porque la casa de apuestas lo anuló tras alegar un error informático. La Audiencia le dio la razón al apostante en el 2017 pero el asunto ha llegado al Tribunal Supremo, el cual ha admitido sin trámite el recurso de casación presentado por la sociedad.

El conflicto surgió en mayo del 2014 porque el cliente hizo sus apuestas a lo largo de cuatro días y, luego, Cirsa anuló unilateralmente todas las apuestas celebradas en las últimas tres horas tras alegar que se había producido un error informático y el cliente, un experto apostador, se había aprovechado.

En concreto, el vigués jugaba a la línea de gol, por el sistema de combinadas. Daba igual el número de goles que se marcasen en cada encuentro, con independencia de cuál había sido el equipo de fútbol anotador. La anulación fue después de que los eventos por los que se había apostado ya se habían celebrado. Cirsa se excusó diciendo que había un error informático en la expresión de la cuota y que el muy avezado jugador se había aprovechado de mala fe y había sido desleal. Además, el propio contrato le permitía anular las apuestas.

El juez de Primera Instancia número 9 de Vigo dio inicialmente la razón a la empresa y reconoció que hubo una equivocación en el cálculo de probabilidades del número de goles a marcar por cada partido, error tan manifiesto y de tal gravedad, que determinaría la pérdida de aletoriedad del contrato. El juez concluyó que el jugador conocía la equivocación y fue a apostar a sabiendas de que iba a ganar y obtuvo un premio «notoriamente desproporcionado» con el coeficiente de probabilidad errado y tras correr un riesgo menor.

El cliente recurrió la sentencia en la sexta sección de la Audiencia de Pontevedra, con sede en Vigo, y alegó que la cláusula del contrato que amparó la anulación de sus apuestas era abusiva.

Los magistrados examinaron en la web de Sportium dichas condiciones para apostar y reconocía que, por norma general, la apuesta de un usuario, una vez confirmada, no podía ser devuelta aunque la casa de juego se reservaba el derecho a invalidarlas por errores de sus empleados o informáticos, así como las apuestas con cuotas incorrectas o realizadas a sabiendas del resultado correcto.

Pero la Audiencia llegó a la conclusión de que dichas condiciones eran abusivas, porque eran muy generales e indiscriminadas, sin hacer distingos y por no haber reciprocidad entre la casa de apuestas y el cliente. La sala recalca que la operadora ignoraba los posibles errores, de igual calado, que pudiesen cometer los apostantes, los cuales no podían anularlas si se equivocaban en sus cálculos.

Además, las condiciones del contrato podían suspender una apuesta por un incumplimiento cualquiera del apostante, incluso aquellos menores o puntuales. Tampoco distinguía entre errores graves, poco significativos o intrascendentes. La Audiencia dedujo que la casa de apuestas dejaba a su «arbitrio prácticamente total» el derecho a resolver el contrato.

La sala recuerda que el hecho de que uno de los encuentros acertados fuese de 0-0 no era seguro sino que solo había una probabilidad del 10 %. Además, el hecho de que el cliente fuese un experto jugador no es motivo de error de consentimiento pues la equivocación devino del propio empresario, que tiene sofisticados instrumentos técnicos para no fallar en sus cálculos.

A todo ello se unió que la casa apostante ya sabía del error el 2 de mayo pero la advertencia se demoró seis días, cuando muchos partidos ya se habían jugado y Cirsa ya sabía que un cliente había acertado. Es más, dice la sala, en enero ya se había detectado el problema por lo que el hecho ni siquiera era novedoso ni inesperado. La sala condenó a Cirsa Digital a abonar 2,77 millones con intereses.

Ahora, el asunto ha caído en el tejado de la sección primera de la sala civil del Tribunal Supremo, que ha admitido los recursos de casación y extraordinario por infracción procesal al no presentarse la parte recurrida. El tribunal debe reunirse para votar.

Cirsa es una multinacional líder en el sector del juego y del ocio en España y Latinoamérica. Tiene 148 casinos, entre ellos el de A Toxa y el que prevé abrir en breve en el centro comercial de A Laxe, en Vigo. Con el negocio de las apuestas, Cirsa ingresa 1.469 millones de euros al año por explotación. Cuenta con 187 salones de juego, 70 bingos y 107 casinos electrónicos, además de atraer a 65 millones de visitantes.

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