El Hospital Povisa deja hoy de ser gallego

La familia Silveira sella la venta del centro sanitario a Ribera Salud, de capital estadounidense; la operación tendrá que ser aprobada por Competencia


Vigo

Hoy está previsto que se cierre la venta del Hospital Povisa al grupo Ribera Salud, propiedad de la aseguradora norteamericana Centene Corporation, una operación que avanzó La Voz de Galicia el fin de semana. El consejero delegado del Grupo Nosa Terra 2000 -socio mayoritario de Povisa desde 1996-, José Bernardo Silveira, y el de Ribera, Alberto de Rosa, iban a firmar ayer en Madrid la compraventa, pero se aplazó. Según una fuente oficial del hospital, no dio tiempo y los trámites se sellarán hoy por la mañana.

Ahora, el grupo valenciano Ribera Salud tendrá que notificar la operación a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, dado el volumen de facturación de las dos partes. Cuando reciba la notificación, este organismo tendrá un plazo máximo de un mes para dar su visto bueno, pero fuentes del mercado consideran que se trata de un mero trámite, ya que Competencia ha autorizado concentraciones de empresas de mayor tamaño y con una posición dominante en el mercado.

Con la firma, Povisa deja de ser un hospital de capital gallego. Era de los pocos que quedaban en Galicia, después de la llegada de los grupos Quirónsalud, HM y Vithas, que están entre los grandes de la sanidad privada española. Ahora, aunque la sociedad mantiene su sede en la calle Salamanca de Vigo, el histórico centro sanitario vigués pasa a ser norteamericano. La policlínica que un grupo de médicos fundaron en 1969 y abrieron en 1973 está ahora controlada por un grupo que tiene su cuartel general en Misuri (Estados Unidos) y que opera en España desde Valencia, después de haberse hecho este año con el 90 % de Ribera Salud (el otro 10 % es del Banco Sabadell). Los 60.000 millones de dólares anuales que factura Centene convierten los 103 de la cifra de negocio de Povisa en una pequeña gota en un océano.

Y eso que Povisa es el mayor hospital privado de Galicia y el tercero de España en número de camas. Es también el único que mantiene un concierto singular con el Sergas, un contrato que le permite ser el hospital de referencia para una parte de la población de Vigo. Los 135.000 pacientes que tiene asignados el centro sanitario seguirán siendo tratados en él, según ha confirmado Sanidade. Para ellos, Povisa seguirá actuando como su hospital público, aunque se haya producido un movimiento en la propiedad. El centro sanitario tiene un contrato con el Sergas hasta agosto del 2022, con opción a prorrogarse dos años más. Después, tendrá que ser renegociado, algo a lo que aspira el nuevo dueño.

Las fuentes del sector sanitario consultadas por La Voz avanzaban esta semana que la operación de compraventa ronda los 22 millones de euros, a pesar de los grandes activos que tiene Povisa y de que es el único hospital que tiene garantizado un cliente de la potencia del Sergas durante tres años más, en los que seguirá pagándole alrededor de 80 millones al año por sus servicios. Ese concierto fue renegociado a finales del año pasado, después de que el centro sanitario solicitase el preconcurso de acreedores por su insolvencia. El Sergas paga a Povisa una tasa por paciente, conocida como cápita. Fruto de esa renegociación, la cápita se bajó de 540 a 505 euros, aunque el Sergas asumió gastos que hasta ahora estaban en manos del hospital, como una parte importante de los medicamentos más caros, que habían llevado a la empresa al borde de la quiebra. Un informe del Consello de Contas estimó que esos cambios en el concierto harán que Povisa ingrese cada año entre 3,5 y 4,5 millones de euros más. A eso se añaden otros procesos que se facturan aparte del pago por paciente, como las operaciones que el Sergas le contrata en los servicios de referencia, tales como cirugía maxilofacial o de la mano, en los que Povisa atiende a toda la población del sur de Galicia.

Todo eso permanece intocable. De modo que, desde el momento en que Competencia vise la operación empresarial que ha quedado sellada esta mañana, el Sergas pasará a mantener un concierto con una entidad controlada desde Misuri y gestionada desde Valencia, cuando antes negociaba directamente con una familia de apellido gallego.

En los últimos años, las relaciones entre la Xunta y la familia Silveira se habían torcido, al menos en lo relativo al hospital privado, que sigue siendo el mayor proveedor de servicios del Servizo Galego de Saúde. El centro sanitario declaró el año pasado 7 millones de euros en pérdidas, el peor resultado contable de su historia. El último concierto con la sanidad pública operaba desde septiembre del 2014, y desde el 2015 Povisa no salía de los números rojos. En los cuatro años que van desde el 2015 hasta el 2018, el hospital acumuló 18,3 millones de euros de pérdidas después de impuestos. Su auditor, Deloitte, advirtió en un informe de este año al que tuvo acceso La Voz que el hospital tenía "una incertidumbre material que puede generar dudas significativas sobre la capacidad de la sociedad para continuar como empresa en funcionamiento".

Esta mala situación ha llevado a la propiedad a deshacerse del hospital. La familia Silveira poseía Povisa a través de su división sanitaria, el Grupo Nosa Terra 2000. Pero mantiene el holding Nosa Terra XXI, a través del cual maneja boyantes negocios como Remolcanosa o la Naviera Elcano. En 1996 se hicieron con Povisa y entraron en el negocio de la sanidad cuando el hospital estaba quebrado, pero han mantenido la esencia de su negocio en el mar. El año pasado, las compañías del holding sumaron una facturación conjunta de 836 millones de euros.

La plantilla vive todo este movimiento de la cúpula empresarial con cierta incertidumbre. La dirección actual de Povisa ha trasladado que el nuevo dueño mantendrá el empleo. Se lo dijo la gerente al comité de empresa el lunes y se lo dijo el director médico a los jefes de servicio el martes, en reuniones improvisadas después de que casi toda la plantilla se enterase el domingo por el periódico de la compraventa, una operación que se ha llevado con una enorme discreción y que conocían unos pocos mandos del centro sanitario. La dirección ha trasladado que Centene quiere invertir en el hospital y conseguir incluso que crezca, a base de potenciar la actividad privada, ese 23 % del negocio de Povisa que apenas ha variado en los últimos años. Pero la plantilla no ha recibido información ni de los dueños antiguos ni de los nuevos.

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