La venta de mobiliario al aeropuerto de Peinador acaba en los tribunales

Cuatro trabajadores acusaron a la empresa de ocultar sus ingresos para no pagarles


VIGO / LA VOZ

La venta de mobiliario al aeropuerto de Peinador derivó en una batalla legal entre una mueblería porriñesa y cuatro trabajadores que la acusaron de un delito de alzamiento de bienes (fingir insolvencia económica para burlar a sus acreedores). Los denunciantes acusaron al vendedor de los muebles de haber desviado los ingresos obtenidos en sus negocios con Peinador y no destinarlos a pagarles los salarios atrasados. Tras largos pleitos, la cuarta sección de la Audiencia de Pontevedra confirma la absolución de la mueblería Carmoble.

El denunciante alegó el año pasado ante el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de O Porriño que la mueblería había cobrado dinero en operaciones comerciales por un pedido a Guinea Ecuatorial, el mobiliario para el aeropuerto de Vigo, unos trabajos para un arquitecto y un encargo para una compañía vasca de herramientas. Sin embargo, había ocultado esos ingresos para no ventilar sus deudas. El juez porriñés desestimó el caso.

El asunto llegó a la Audiencia en enero. Al parecer, la mueblería porriñesa estaba en pérdidas desde el 2008, de hasta medio millón de euros de pasivo, y continuó en la misma situación hasta el 2010. La conclusión de la sala fue que los denunciantes no eran los únicos acreedores de la empresa, pues ya había impagos a los trabajadores desde el 2010. La Audiencia entiende que los nuevos ingresos podían ir destinados a tapar otros agujeros distintos que eran prioritarios. El hecho de preferir pagar a un acreedor en vez de otro no es un delito de alzamiento de bienes. A ello se suma que la documentación contable de la mueblería desapareció por lo que no es posible seguir la pista a los ingresos, pagos y cobros. Cualquier sospecha sería mera especulación.

La Audiencia admite que no tiene datos que permitan identificar qué cantidades se ingresaron en las cuentas de la mueblería ni cual fue el destino de las mismas a pesar de que «sí sabemos que se facturaron y cobraron cantidades como las del mobiliario del aeropuerto de Vigo». Pero eso no excluye que otras deudas fueran pagadas con ese dinero.

La sala también desestima una petición de los cuatro trabajadores para condenar a la mueblería de un delito contra los trabajadores. Sostiene que cumplieron su prestación sin percibir el salario y les remite a la vía laboral.

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