Florentino, Marina y sus 5 hijos, a la calle

Una familia que vive de alquiler en el Casco Vello será desahuciada el 3 de octubre, un drama que viven un promedio de dos familias cada día en la ciudad. El ritmo de ejecuciones duplica al del año pasado


vigo / la voz

Florentino Borja y Marina Piñeiro están al borde de irse a vivir a la calle con cinco hijos de 8 a 21 años después haber sido desahuciados de la vivienda del Casco Vello en la que llevaba residiendo desde el mes de febrero. No los echan porque no paguen las rentas. Los ingresos de 700 euros mensuales procedentes de una Risga alcanzaban para pagar los 350 euros que habían pactado por el alquiler.

Florentino afirma que han sido víctimas de una estafa porque firmó un contrato de arrendamiento sin conocimiento del verdadero dueño del piso. El titular de la propiedad presentó una demanda al comprobar que había unos desconocidos residiendo en su domicilio de Rúa Alta.

Según se investiga, la última persona que alquiló el inmueble en una conocida plataforma de pisos turísticos se hizo pasar por intermediario e involucró en la operación a la empresa inmobiliaria de Telmo Domínguez González. Firmaron un contrato de arrendamiento y «la propiedad que se atribuiría a la mercantil Rusaju S.L. en el documento privado es falsa», señala el juez en la sentencia de desahucio.

El caso se encuentra en la vía penal, pero por la vía civil la titular del juzgado de primera instancia número 1 ya ha ordenado el desahucio porque el uso del apartamento en precario sin la tolerancia del propietario.

El 3 de octubre es el plazo fijado para el lanzamiento y, con el apoyo de la Federación de Vecinos Eduardo Chao, esta familia trata de frenarlo. La presidenta de la federación vecinal y un miembro de esta entidad, María Pérez, acompañaron ayer a Florentino hasta el Concello para solicitar a las trabajadoras sociales un informe de la vulnerabilidad de esta familia viguesa para poder paralizar la orden de desalojo.

Ganar tiempo

La pareja busca una prórroga para poder encontrar un lugar digno donde vivir con su familia. La tarea no es fácil, dado que con unos ingresos muy pequeños y sin poder presentar una nómina como aval, nadie les quiere alquilar una casa. Florentino lleva desde el 2010 sin encontrar un trabajo estable. Su última ocupación fue haciendo trabajos como agente forestal en Tui.

«Esto es un infierno. Llevo meses que ni como ni duermo. Mi esposa está con tratamiento y los niños lo pasan mal», afirma Florentino, que todavía no ve la luz al final del túnel.

«Confío en que se pueda paralizar el desahucio. Seguiremos insistiendo en que se envíe el informe de vulnerabilidad cuanto antes porque es un caso extremo. Hace falta más personal en el departamento de Bienestar Social. Nosotros ayudamos a la administración y les sacamos los marrones, pero no quieren que destapemos sus vergüenzas. Pedimos respeto», afirma la dirigente vecinal.

María Pérez señala que la federación vecinal tiene conocimiento de cinco familias en Vigo que se encuentran al borde del desahucio. Los ingresos de cuatro de ellas proceden del Risga y la otra todavía no percibe nada y han pedido una ayuda de emergencia que aún no le han concedido. «El problema es que nadie les alquila. Los seguros exigen unas nóminas a los arrendatarios. Por eso pedimos que el Concello de luz verde a la creación de viviendas de promoción púbica en Navia para que las familias no se queden en la calle», afirma María Pérez.

Se trata de un un drama que viven cada día un promedio de dos familias al día Durante el primer semestre del año se registraron en Vigo y O Val Miñor un total de 338 lanzamientos en viviendas contra inquilinos morosos.

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