«Las jugadoras están destrozadas, se ha jugado con sus ilusiones»

El exdirector deportivo del Matamá revela las circunstancias del no ascenso


Vigo

Las jugadoras del Atlántida de Matamá están «destrozadas», sienten que se ha «jugado con sus ilusiones» y que han sufrido un «daño irreparable». Son palabras del que acaba de dejar de ser director deportivo del club de fútbol femenino vigués, David Ferreiro, que habla en primera persona de esos mismos sentimientos después de que el Matamá haya anunciado su renuncia a competir en Segunda Pro, la nueva segunda categoría del fútbol femenino español para la que habían logrado el ascenso deportivamente en abril.

Cuenta que en el tiempo que ha transcurrido desde entonces siempre se les transmitió que iban a poder salir en la categoría prevista. «Tampoco se trata de buscar culpables. Ha sido un cúmulo de cosas», relata el que también fue entrenador del equipo hace dos temporadas. Pero ofrece algunas pistas. Habla de que tanto futbolistas como cuerpo técnico del club se han sentido engañados y alude a promesas incumplidas.

«Hubo mucha gente que se comprometió a apoyar al club y no lo ha hecho. También ha habido falta de comunicación», lamenta Ferreiro, que incluso considera que hay que «dar la enhorabuena» a quienes no querían que ascendieran. «Hubo una parte de la Sociedad Cultural y Deportiva Matamá que no quiso que el equipo ascendiera», revela. Lo atribuye a que quizás temían que el club se endeudara o pudiera verse perjudicado en su conjunto, pero el caso es que eso hizo que el presidente estuviera sometido a una importante presión y al final se encontrara «solo».

Ferreiro también cree que el modus operandi de la Federación Española de Fútbol les ha perjudicado. «Se montaron las ligas a última hora y al final lo que interesa son los derechos y los que importa económicos. Hace falta gente que apueste por el fútbol femenino, pero que apueste de verdad», reivindica.

Ahora que ha pasado todo y que se ha descartado la participación del equipo en Segunda Pro, Ferreiro se plantea que «quizás un club como el Matamá no iba a poder estar nunca a la altura de esa liga» dadas las exigencias que requería. De hecho, desde la entidad comentaban en el mes de mayo que estaban pendientes de conocer cuáles era exactamente esos requisitos, si bien en ningún caso ponían encima de la mesa la posibilidad de que el ascenso corriera peligro, sino que aseguraban que estaban en condiciones de hacerlo efectivo.

El equipo rubricó ese ascenso el 21 de abril y no fue hasta el momento de la renuncia cuando los artífices del ascenso, futbolistas y cuerpo técnico, supieron que no iban a salir en Segunda Pro. «Si desde el primer momento nos cuentan lo que pasaba, al menos te vas preparando. Todas las jugadoras querían seguir, estaban dispuestas a hacerlo incluso con las mismas condiciones que tenían en segunda nacional», recala. La tardanza en conocer la realidad dificultó también que pudieran resolver sus futuros y buscar nuevos proyectos. «Son las mayores perjudicadas, yo he visto jugadoras llorando. Les ha dolido mucho», insiste.

Ferreiro también evoca una visita al Concello en la que todo fueron buenas intenciones que luego no se materializaron, indica. «Allí se nos dijo que éramos el mejor equipo del mundo, pero se quedó en palabras. Y en el Matamá éramos un grupo de gente muy unido y con el que no va la mentira», comenta.

La opción del Celta

Sin conocer con detalle la letra pequeña de las negociaciones, a Ferreiro le «consta», asegura, que el Celta «puso mucho interés en buscar el acuerdo» aunque luego no fuera viable. Cuenta que aunque se llevó en secreto, los contactos entre las dos partes venían de atrás.

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