«Lucharé para que la competición de hace un año no sea la última»

Doce meses después de sufrir la amputación de una pierna, la tiradora Judith Rodríguez agradece despertar cada mañana


Vigo / La Voz

Se lo piensa unos segundos y matiza que «faltan cosas, sobre todo la esgrima», pero a la pregunta de si es feliz, Judith Rodríguez responde sí. Lo hace un año después de sufrir la amputación de una pierna como consecuencia de un accidente de tráfico cuando volvía de la que hasta hoy es su última competición como tiradora. Hasta hoy porque sigue trabajando con el objetivo de retomar su deporte «de una manera o de otra» y advierte de que siempre ha sido y sigue siendo «muy terca».

Judith no oculta que lo ha pasado realmente mal y que, aunque ha sido capaz de sobreponerse y seguir sonriendo, «queda mucho trabajo por hacer, sobre todo de cabeza, la parte más difícil de recuperar». Su refugio para salir adelante ha sido casi desde el minuto uno recordar que podría no estar contándolo. «He tenido la suerte de estar arropada desde el primer día y he conseguido ir poniéndome objetivo para salir. Al principio si lograba sonreír, ese día había valido la pena, y ahora la meta sobre todo es volver a la esgrima», cuenta.

En el momento del accidente, Judith no necesitaba que le comunicaran que había perdido la pierna. Se dio cuenta enseguida. «Iba durmiendo en el coche y en cuanto abrí los ojos vi el estropicio y sabía que eso no iba a tener mucho arreglo». No ha olvidado lo primero que dijo cuando su entrenador, Manuel Mariño, uno de sus grandes apoyos en este tiempo, se acercó a ella tras lo ocurrido. «Repetía que quería seguir haciendo esgrima, que por favor no terminara aquí mi vida deportiva», rememora.

Sin haber asimilado del todo su nueva realidad -así lo confiesa ella misma- sí ha aprendido a convivir con ella. «Al principio es un shock, tu cabeza no entiende que en unos segundos te haya cambiado la vida de esa manera. Te preguntas por qué te ha tocado a ti y todas esas cosas», admite. En ese camino, la ayuda de la exgimnasta y ahora atleta paralímpica Desi Vila, también amputada, ha sido clave.

Judith cuenta con naturalidad que aún actualmente, un año después de perder la pierna, «cualquier simple cosa» de su vida cotidiana puede resultarle complicada. «A veces no te das cuenta, quieres seguir haciendo lo que antes sin ayuda y te empeñas en intentarlo sola, pero la realidad es que no puedes», reconoce. La parte que más dura se le hace es estar alejada de la esgrima. «Lo llevo muy mal. Fueron muchos años entrenando todos los días y compitiendo los fines de semana. Toda mi vida giraba en torno a este deporte y ahora tengo que estar alejada porque no puedo», indica.

Pero sigue confiando y trabajando para que ese alejamiento sea temporal. «Hago rehabilitación todos los días y terapia ocupacional con el codo, que es una parte que me desespera», confiesa. Porque la articulación aún no está bien y no se puede predecir hasta dónde podrá llegar con el trabajo que está haciendo. «Aún no sé si se va a recuperar del todo. La pierna sí que al menos ya sé que va a quedar así, pero con el brazo es diferente, siempre me ronda la cabeza y a veces me dan bajones por eso», revela.

Al mismo tiempo, la recuperación del codo es un estímulo para seguir esforzándose. «Hasta que me digan lo contrario, voy a luchar para que esa competición de hace un año no sea la última», proclama esta estudiante de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte que estos días prepara su trabajo de fin de grado, enfocado también a la esgrima. «Justo una carrera relacionada también con el deporte y me pasa esto...», dice pensativa.

En los momentos de flaqueza, la esgrima siempre es la respuesta. «No sé de qué manera, pero voy a volver. Igual tiene que ser en sillas de ruedas haciendo esgrima adaptada o si puede ser de otra manera, mejor. Pero tengo ese objetivo y es lo que me hace seguir hacia adelante».

«Aún no soy capaz de ir a los torneos, me produce mucha tristeza»

Aunque ha estado a punto, Judith aún no ha sido capaz de acudir a una competición a ver a sus compañeras. «Han estado ahí siempre, nos vemos y tenemos mucho contacto, pero las veces que me lo han dicho no he sido capaz. Igual digo que sí, pero cuando llega el momento no puedo, me produce mucha tristeza», revela. Del mismo modo, únicamente fue una vez a la sala de entrenamientos. «No volví, no sabría cómo expresar lo duro que fue. Haber estado allí tantas veces de otra manera y sentirme de visita me dio muchísima pena», relata.

Desde hace dos meses se le permite practicar natación y eso le ha supuesto un nuevo impulso en su recuperación a todos los niveles. Vuelve a sentirse deportista, como durante toda su vida hasta junio del 2018. «Durante todos estos meses no me dejaban por la piel del muñón y ahora lo estoy disfrutando mucho. El primer día salí emocionada por la sensación de volver a cansarme haciendo deporte», describe.

Un año con «su muñoncito»

En un mensaje de Instagram con motivo del aniversario, Judith le deseaba feliz cumpleaños a su «muñoncito» añadiendo que les quedan «mucho recorrido juntos». «Siempre fui mucho de bromas con otros temas y con esto mis amigos no se atrevían, así que empecé yo», asegura.

El pasado fin de semana varias de esas amigas, las compañeras que alcanzaron el podio, se subieron los pantalones hasta la rodilla para homenajearla. «Fue precioso, me puse a llorar. Era la última competición en la que yo estuve y mis compañeras son increíbles».

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