El ocio de los vigueses desde hace 300 años

De los gaiteiros que amenizaban las fiestas al primer teatro estable de la ciudad


Habrá quien piense que el ocio es una conquista de nuestra época contemporánea, pero en parte está equivocado, pues ya hace 300 años o más los vigueses también se solazaban, aunque es cierto que menos en cuanto a cantidad y calidad que actualmente.

No hace falta más que echar un vistazo a los libros de gremios y cofradías, están llenos de referencias para el pago de un gaitero que animase la festividad y sus bailes o la fiesta del Corpus. En 1707, el Concello libraba 22 reales para un muñidor de tan enxebre instrumento que había tocado el día de la patrona, la Virgen de la Asunción. Por cierto, como en Redondela hoy en día y en Baiona, en 1679 se ejecutaba también en Vigo la conocida danza de las espadas por el regocijo (con quema de alquitrán y luminarias) de recibir al marqués de Peñafiel, almirante de la Mar Oceana, que llegaba de Cádiz.

En el siglo XVII aún se celebraban las Comedias de San Juan Bautista, de modo que en 1666 se contrataba a la compañía de Ana María Laso, autora de Lugo. Tampoco estaba ausente la gaita para dar ambiente en las tabernas (O Combro, Coruxo, en 1824), pagados de su bolsillo por los arrendatarios de dichos establecimientos, como reclamo para satisfacer a los poco exigentes clientes. En 1724, Estanislao Estévez pedías licencia para poner los días de fiesta una gaita en el bodegón de O Placer de Afora.

Desde aproximadamente 1775, Vigo, gracias a su puerto, se convierte en un emporio mercantil, con un grupo de fuertes hombres de negocios y gentes a su servicio; se impondrá así un concepto del ocio típicamente burgués. En lo primero que se notará es que se crea el primer café-billar en la céntrica plaza Mayor. Tenía un piso bajo para café y uno alto con dos mesas de villar. En 1812, don Bernardo L. Martínez lo arrendaba a Francisco Yepes y Carlos Fach, con otros interesados, con la prohibición de cerrar más tarde de las 23.00 horas y permitir juegos de naipes, etc. Sus dueños llegaron a traer una compañía cómica que paraba en Tui, contratando al primer galán, Pascual de la Puerta, por 34 días, dándoles, casa, cama y 11 pesos diarios, con un total de 5.000 reales. En 1840 ya había otro igual en A Barxa do Areal, en sociedad tripartita.

Aún así, se extendió a todas las clases. En 1814 solicitaba permiso municipal don Juan Delgado, profesor de artes liberales y muñecos. Luego pasaron al teatro o «coliseo». En 1832 actuaba José de los Reyes, malabar profesor de juegos y equilibrios gimnásticos; además, Agustín Llopis y Vicente Estella, autores de una pequeña compañía cómica de Santiago, que hacían tragedias, sainetes y algunas tonadillas, pidiendo a dos reales cada día y tres los fines de semana, contestándole el concejo que un munícipe debía supervisar las obras, por lo que llevaría 8 reales, que irían para el Hospital de la Caridad (¡hay la censura, ya¡); al año siguiente se presentaba Francisco Morio, profesor de equilibrios corporales.

En esta misma línea, el empresario don Norberto Velázquez Moreno, después de su segundo matrimonio, con doña Josefa Coppa (1824), en el solar donde estuvo Almacenes El Pilar, construyó el primer teatro de la ciudad, muy regular, en la plaza de la Alhóndiga , después llamada de la Princesa, que llegará a llamarse Cervantes y conservarán sus sucesores. Al contrario de lo que insinúan muchos autores, este empresario nunca hizo nada por filantropía. Las localidades en lunetas, palcos y galerías ya había adscritos, y en las ordenanzas municipales de 1847 se prohibía fumar en su interior, pero no por salud sino por el riesgo de incendio. Entre los habituales estaba el médico e historiador Nicolás Taboada Leal.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Vigo

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
6 votos
Comentarios

El ocio de los vigueses desde hace 300 años