40 años de municipales y todos siguen hablando de carreteras

Las promesas de cemento y hormigón se perpetúan en los programas de distintos partidos del área metropolitana


tui / la voz

De los gallegos se dice que nunca se sabe si suben o si bajan. Aparcando el sentido metafórico de los tópicos sobre la idiosincrasia, quizás las dificultades de movilidad que se achaquen al carácter tengan también una explicación tangible. O eso, o los políticos que elaboran los programas electorales también son gallegos, y de ahí el bucle. La ventaja es poder contestar con un no menos patriótico «depende».

El cemento, las glorietas, las circunvalaciones, las rotondas y toda la familia semántica relativa al hormigón y a las carreteras, siguen capitalizando las promesas sobre las que hoy toca reflexionar. Igual que hace cuarenta años, no solo lideran el catálogo de todos los programas, sino que algunos van camino de llegar también a la cuarentena sin saber si suben o bajan. No resulta osado aventurar que para los vecinos de O Baixo Miño, por ejemplo, los veinte años del famoso tango de Le Pera en voz de Gardel, también van a ser un Volver. Alberto Núñez Feijoo, al frente entonces de una consellería que se llamaba Política Territorial, comprometió la vía de alta capacidad Tui-A Guarda, «o gran eixo vertebrador e de comunicación», para el 2007-08. El único tramo inaugurado a día de las elecciones municipales del 2019 es el de Goián a A Guarda, que mide 10,5, de los 24,5 kilómetros que contempla la, ahora denominada autovía. En el 2004 se presupuestaban en 69,75 millones, que es más o menos lo que ha costado solo el tramo que está operativo, porque ahora el proyecto asciende a 200 millones de euros.

En A Guarda presentaron ayer su proyecto de Camiños Escolares Seguros, que prevén entre en servicio con el nuevo curso pendiente de la financiación de la Diputación. En Tui se pretende amortizar mañana la apertura de la calle Ourense y en Ponteareas, donde el vial de circunvalación y los problemas de la Nacional 120 traen de cabeza al vecindario, dieron ayer por finalizada la mejora de los planes de movilidad en Vidales Tomé y Emilio Rodríguez.

En O Val Miñor insisten en la liberación de peajes, como en Redondela, y en que el bus llegue a Gondomar ahora que, al amparo del plan Campus Residencial, Baiona toma la delantera con un servicio directo para universitarios más rápido que desde Vigo.

En Redondela esperan las obras de mejora de segurial vial de Chapela en compensación por las obras de Rande mientras siguen pagando peajes. Y Cangas se prepara para su colapso veraniego sin remedio.

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