Aqualia afronta una multa de 24.200 euros por la crisis del agua y el Concello recurre la suya

El gobierno local alega contra una sanción de 10.500 euros por no vigilar bien a la concesionaria


vigo / la vozvigo / la voz

El Concello ha aprobado recurrir una multa de 10.500 euros impuesta por la Xunta por la crisis del agua que se produjo a finales del año 2017, por la prolongada sequía que bajó la calidad del líquido procedente de los embalses de Eiras y Zamáns. También ha impuesto otra sanción de 24.200 euros a Aqualia de la que tendrá que responder la empresa. La disminución del nivel de los pantanos y el mal estado de las tuberías hicieron que en muchos hogares hubiese problemas y en varios colegios tuvieron que recurrir al agua embotellada.

Aqualia ha sido multada por que la Xunta considera que hubo «falta de colaboración coa actuación de control dos inspectores farmacéuticos de saúde pública». Y asegura que la empresa hizo sus análisis en un laboratorio que no estaba debidamente acreditado. Además, considera que las medidas correctoras que implantó durante la crisis de diciembre del 2017 no fueron suficientes.

El director xeral de Saúde Pública ha emitido una resolución el pasado 17 de abril de este año que considera que hubo un incumplimiento grave de la Lei de Saúde de la Xunta por la mala calidad del agua y el gobierno local replica que debe sera anuladas. La Xunta explica que en diciembre del 2017 se excedieron los límites de hierro, aluminio y turbidez permitidos y culpa al Concello de no llevar a cabo las actuaciones oportunas.

El Ayuntamiento ha presentado un recurso de alzada a la sanción y detalla todas las actuaciones que ha llevado a cabo para corregir los problemas que se detectaron a raíz de la fuerte sequía que hizo bajar el nivel de los pantanos hasta un 43 % menos que el nivel medio de los últimos veinte años.

El Concello asegura que «en ningún momento declarouse que a auga non fora apta para o consumo». Afirma que ejercitó un labor de control «coadxuvando á autoridade sanitaria» y arguye que tampoco hubo «neglixencia algunha» por parte de la concesionaria. En sus alegaciones recuerda que en el año 2011 solicitó a la Xunta la ampliación y modernización de la estación de tratamiento y potabilización de agua de O Casal. Sin embargo, ocho años después no se ha mejorado porque, según el Concello, «dita actuación está pendente da asunción dos compromisos de financiamento necesarios por parte da Xunta, dado o carácter supramunicipal dos servicios prestados». El Ayuntamiento pone de manifiesto la necesidad de «executar a maior brevedade» la mejora de la potabilizadora, así como el trasvase del río Verdugo, que lleva más de un año pendiente.

El Ayuntamiento detalla que a raíz de los problemas con el agua la concesionaria tomó una serie de medidas como inyectar aire con ozono en la presa para eliminar materia orgánica en suspensión. También se ha instalado en la salida de agua de la presa un dosificador de un producto químico, el permanganato potásico. Lo que hace es eliminar el hierro y los olores y sabores raros. Además, se ha instalado un reactivo en la tubería de entrada a la potabilizadora. Ayuda a reducir la turbidez del agua que llega de los pantanos. Finalmente se ha remineralizado el agua para mejorar el PH. Por otra parte, el Concello tiene en marcha o en proyecto la renovación de las tuberías en 18 calles.

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