El candidato, sin campaña; el alcalde, en nueve actos

Caballero suspendió la agenda electoral en señal de luto por Rubalcaba pero no la agenda como regidor


vigo / la voz

Si Dios es uno y trino, Abel Caballero no es trino pero es dos. Y trina ni de naranja, que su color es el rojo. Ni siquiera está que trina porque de tanto frotarse las manos contando concejales se le van a quedar en muñones, esos que Muñoz se come empezando por las uñas. Pues Caballero es dos: el Abel candidato por el PSOE a renovar bastón en la alcaldía, y el Caballero regidor desde hace doce años. Y así, en el primer papel, ayer descansó.

Debido al fallecimiento de uno de los grandes de la familia socialista, el exministro Alfredo Pérez Rubalcaba, se suspendieron todos los actos de campaña en señal de luto y el regidor recordó que «queremos guardar su memoria y manifestar nuestro pesar. Alfredo estuvo en Vigo varias veces y demostró siempre su cariño a esta ciudad». Pero eso no es óbice para desdoblar su personalidad en el campo en el que juega como alcalde. Su agenda del sábado deja en ridículo a grandes mandatarios mundiales. Probablemente Kim Jong-un solo tenía previsto asistir al simulacro del lanzamiento de un misil. Y Trump iba a pasar el día en su club de golf de Virginia.

Pero en Vigo, Caballero empezó a las 11.00 horas clausurando las Escolas Deportivas de Ciclismo en As Travesas, se pasó luego por el World Pádel Tour en el Ifevi, volvió a las Escolas Deportivas, de gimnasia y más tarde a las de combate. Cruzó al ciudad y entregó las medallas de los campeonatos escolares de Teis. Asistió por la tarde al aniversario de Ateneo de Bembrive, ofició bodas en Castrelos y cerró jornada en el concierto de primavera de la Coral Casablanca y la fiesta de Balaídos. Y al noveno acto, descansó.

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