«Somos la aldea gala del pan de calidad»

Manu otero VIGO / LA VOZ

VIGO

Oscar Vázquez

La panadería vive una época dorada y los profesionales luchan por establecer la marca pan gallego

26 abr 2019 . Actualizado a las 13:11 h.

Pocos placeres hay en la vida que puedan igualarse al aroma de un pan recién horneado, a ese instinto -imposible de contener- de llevarse una hogaza a la boca tan pronto como se sale de una panadería con una barra bajo el brazo. Gran parte de la responsabilidad de que esas costumbres sigan tan arraigadas en nuestra cultura la tienen los panaderos, guardianes de un saber hacer secular que ha llevado al pan gallego a los altares de las críticas gastronómicas. «Estamos en una edad de oro de la panadería. Nunca hubo tanta presencia en medios, artículos o conferencias sobre el pan. Ya no digamos en redes sociales. Esto antes no ocurría», sostiene el presidente de la Asociación Provincial de Industriales y Artesanos de la Panificación y Pastelería, Francisco Sánchez Bergantiños, quien asume con naturalidad el auge que está teniendo este producto tan típico en la actualidad. «Lo que no era lógico era que no lo tuviese», subraya.

«En Galicia somos como la aldea gala de Astérix y Obélix, el último reducto que queda a nivel de España en ofrecer un pan de calidad», destaca el portavoz de los panaderos, que contrapone el mantenimiento de los procesos artesanos en Galicia al predominio del pan congelado y de menor calidad del resto de España. El consumo de este tipo de pan está, para los profesionales del sector, detrás del aumento de intolerancias al gluten. «Empieza a haber estudios que vinculan este tipo de panes congelados con las celiaquías. Estos panes industriales llevan un proceso tan rápido de elaboración que impiden que se degrade el gluten, que es una proteína difícil de digerir si te viene completa, con tiempos de fermentación más largos el gluten ya llega degradado», ilustra Sánchez.

No obstante, el sector ya tiene detectada una tendencia de consumidores que buscan un producto de mayor calidad por encima del precio. «Hay gente que quiere un pan con sabor de verdad y que aguante, pero será un pan que tendrá otro precio porque lleva un proceso de mano de obra brutal», puntualiza.