El movimiento de médicos de atención primaria de Galicia se rompe

Ángel Paniagua Pérez
Ángel Paniagua VIGO / LA VOZ

VIGO

Miembros de la coordinadora de atención primaria cuando convocaron la huelga
Miembros de la coordinadora de atención primaria cuando convocaron la huelga XOÁN REY

A las puertas de la negociación con el Sergas y con mucha tensión, muchos facultativos abandonan la coordinadora, se divorcian de los sindicatos y promueven un movimiento asambleario

25 abr 2019 . Actualizado a las 19:20 h.

Mientras el Sergas y los sindicatos abordan mañana una reunión clave para desbloquear el conflicto de la atención primaria, la coordinadora de médicos se ha roto. Sucedió en la reunión de ayer por la tarde en Santiago, un encuentro que duró más de tres horas y que todos los consultados califican como muy tenso y plagado de reproches. «Solo nos faltó pegarnos», dice un asistente. En esa cita, la coordinadora quedó rota. 

La desconvocatoria de la huelga que se iba a celebrar los días 9, 10 y 11 de abril, firmada doce horas antes de comenzar, ha enfrentado a los médicos. El comité de huelga acordó con el Sergas esa desconvocatoria de forma unánime. En él estaban todos los sindicatos, la Asociación Galega de Medicina Familiar e Comunitaria (Agamfec) y la Asociación Galega para a Defensa da Sanidade Pública. Las dos últimas reuniones de la coordinadora de primaria estuvieron cargadas de reproches por ese hecho, ya que muchos médicos querían hacer huelga.

Ayer, médicos de Pontevedra y Vigo que asistieron a la reunión de esta coordinadora se marcharon y otros representantes de las otras áreas también abandonaron. La Agamfec había decidido el lunes darse de baja de la coordinadora. Así que en esta plataforma ya prácticamente quedaban solo Precarias y la Asociación Galega para a Defensa da Sanidade Pública, que venía liderándola desde el principio. Su representante, Xosé Dios, dice: «Non considero que a cordinadora estea rota, senón en standby». Ese modo de espera se refiere a la reunión extraordinaria de mañana entre el Sergas y los sindicatos.

El movimiento de primaria había nacido en diciembre, a raíz de la dimisión de los jefes de servicio de los centros de salud de Vigo. En las siete áreas sanitarias de Galicia empezaron a celebrarse asambleas de médicos de atención primaria en las que se ponía en común el descontento, la sobrecarga y se exponían posibles modos de protestar. Se constituyó una coordinadora para agrupar a esas asambleas y canalizar el descontento. Se celebraron una gran manifestación en Santiago y dos en Vigo. Después, se convocó la huelga, al entender que el Sergas no atendía a las demandas del personal de los centros de salud.

Protesta contra los sindicatos en el centro de salud de Mos por desconvocar la huelga de atención primaria
Protesta contra los sindicatos en el centro de salud de Mos por desconvocar la huelga de atención primaria

La desconvocatoria de la huelga, auspiciada por los sindicatos, crispó los ánimos. Hubo médicos que se dieron de baja de centrales sindicales y que les lanzaron fuertes reproches. En la reunión de ayer, los facultativos empezaron a abandonar la reunión, que se celebraba en el Colegio Médico. Según describen varios asistentes, a la salida se encontraban los que dejaban el colectivo. Como el descontento sigue, muchos decidieron crear un nuevo movimiento, al margen de sindicatos y de organizaciones de otro tipo, incluidas la Asociación Galega en Defensa da Sanidade Pública, los sindicatos o la Agamfec. Ya se ha bautizado como Asamblea de Áreas Sanitarias (AAS), para que solo lo constituyan representantes de las asambleas de médicos de las siete áreas sanitarias de Galicia. El nombre tiene incluso su curiosidad científica: AAS son las siglas del ácido acetilsalicílico, la aspirina. «É antitérmico, analxésico, antiagregante plaquetario... un pouco de todo, como o que precisa a atención primaria», ironiza Carlos Eirea, médico del área de Pontevedra.

Curiosidades aparte, el nuevo movimiento puede parecer lo mismo, pero no lo es exactamente. Porque el hecho de que lo vayan a formar solamente médicos de familia y pediatras revela varias cosas. Una es que los doctores quieren liderar sus protestas al margen de los sindicatos. Quedan para la historia las decenas de movilizaciones de hace dos semanas con carteles con el duro lema «Nos han vendido» dirigido a quienes habían desconvocado la huelga, o sea, las organizaciones. Los sindicatos tienen facultad legal de negociar con el Sergas cosas que la Administración no puede aprobar sin hablarlo antes con ellos. Sin embargo, el colectivo prefiere no pasar por los sindicatos. Hay otra cuestión importante: los médicos quieren promover asambleas de médicos, sin otras categorías profesionales, para defender reivindicaciones de médicos.

La próxima semana habrá reuniones de asamblea en toda Galicia para valorar la mesa sectorial que se celebra mañana. En ella estará Xosé Dios, como asesor de UGT. Dios había coordinado hasta ahora la coordinadora, valga la redundancia, y había firmado la desconvocatoria de huelga. Insiste en defender esa medida ya que no hacerlo, dice, habría sido ilegal. Según explica, la huelga se convocó para abrir una negociación sobre cinco puntos: el aumento del presupuesto en atención primaria, la creación de una dirección específica para este ámbito (ahora está integrado con la dirección de los hospitales), la creación de nuevas plazas de médicos, la solución al conflicto de los PAC y las mejoras en el nuevo contrato de larga duración. Esa negociación se abrió doblemente: por un lado la mesa sectorial con los sindicatos para cuestiones puramente laborales y por otro la creación de un Consello Técnico de Atención Primaria (el Sergas le ha retirado el apelativo «asesor»), que mañana se discutirá. Es decir, no se abordaron los puntos, pero el Sergas sí se comprometió a negociarlos. 

Xosé Dios mantiene que mañana se verá la voluntad del Sergas de llegar a un acuerdo sobre esos cinco puntos. En el orden del día de la reunión figuran las nuevas plazas, la creación del Consello Técnico y el conflicto de los PAC; el resto, no. Para el médico de Outes, «había intereses creados en que o conflito perdurase, aínda que outros preferimos que as cousas melloren».