La procesionaria obliga a cortar todo el pinar que rodea el Parador de Baiona

La plaga ha afectado «gravemente» a la masa arbórea que circunda el establecimiento hotelero en la península de Monte Boi, por lo que se sustituirá por carballos


Baiona

La plaga de la procesionaria modificará para siempre la estampa de la emblemática península del Monte Boi de Baiona coronada por el Parador Conde de Gondomar. Paradores de España ha confirmado que el pinar se ha visto «gravemente afectado» por lo que, entre finales de abril y principios de mayo habrá que cortar toda la masa arbórea.  Este pinar, que desde hace más de medio siglo preside además el paseo que rodea a la península y bajo el que se hallan las cuatro playas urbanas de la villa ha sido herido de muerte por la oruga procesionaria del pino, Thaumetopoea pityocampa, una especie que devora las acículas del árbol. Según indica Paradores, a día de hoy, el 75 % del pinar presenta su parte aérea seca o gravemente afectada con los pinos muy débiles o muertos. Este bosque ha alcanzado su edad madura, ya que la época óptima de corte se cifra en los 35 años para esta especie de pino en la zona de Galicia costa. «Su lamentable estado por el ataque del insecto ha hecho que se busquen las medidas adecuadas para sustituirlos y evitar que se acaben desplomando produciendo daños mayores», explican desde la cadena hotelera.

El pinar del Parador de Baiona ocupa algo más de dos hectáreas de terreno intra muros que los vecinos de la localidadhan utilizado tradicionalmente para el paseo y la práctica de deporte. La Consellería de Medio Rural de la Xunta ha demarcado esta zona como afectada por nematodo y «existe un riesgo de salud pública para sus usuarios».

Para esta tala, Paradores cuenta con todos los permisos provinciales de la Dirección General de Patrimonio de la Consellería de Cultura, dada la existencia de bienes interés cultural (BIC) catalogados en el parador Con esta tala se realizarán labores preventivas para evitar la propagación de la plaga en el parque del parador y otras zonas circundantes, así como se minimiza la posibilidad de incendios forestales.

Paradores estudia realizar una repoblación con roble del país ya que el carballo es la especie autóctona que busca mayor adaptación y evita posibles nuevas plagas de procesionarias. Los nuevos ejemplares serán de 1,5 a 3 metros de altura, en cepellón, dotados de tutores con el fin de reducir el impacto de la ausencia de arbolado y aprovechando para instaurar especies autóctonas en la zona más protegida del viento marino de los jardines del parador. Esta actuación se encuentra pendiente de la obtención del permiso de los servicios provinciales de la Dirección Xeral de Patrimonio de la Consellería de Cultura, para lo que Paradores ya está redactando el correspondiente informe detallado.

La oruga procesionaria proviene de los huevos depositados por la mariposa en los meses de agosto y septiembre donde va creciendo en sus característicos nidos blancos (de aspecto similar al algodón de azúcar) hasta que cuando comienza el calor en los meses de febrero, marzo y abril bajan en procesión uno tras otro los individuos en estado oruga peluda cuyos pelos producen irritaciones graves a personas y animales, siendo muy graves si afectan a los ojos.

Estas orugas se entierran en el suelo para emerger como mariposas otra vez a finales de verano volviendo a así a comenzar el ciclo. Si las condiciones climatológicas son adversas pueden aguantar bajo tierra en estado pupa hasta el año siguiente, motivo por el que sus tratamientos se recomiendan durante dos años consecutivos.

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