El acusado del crimen de San Xoán: «La condena será mi muerte en vida»

El fiscal advirtió al jurado sobre el acusado de matar a un hombre en una playa de Chapela que le recriminó que fuese a orinar encima de dos chicas: «Si sale en cinco años se cargará a otros dos»


Vigo

El fiscal del crimen de San Xoán advirtió al tribunal del jurado esta tarde que si aprueban la teoría de la abogada de que el acusado estaba «medio loco o medio borracho o medio drogado, irá a la cárcel pero en cinco años se va a la calle y se carga a otros dos». Momentos antes, la letrada pidió al jurado que apliquen al pistolero de Chapela la eximente de embriaguez o síndrome de abstinencia, con lo que iría a un centro psiquiátrico, o una atenuante, que solo iría pocos años a prisión. El fiscal, luego, explicó las consecuencias de que beneficiasen con una atenuante al acusado.

La Fiscalía solicita entre 35 y 42 años de cárcel para el implicado. Redujo siete años al introducir, alternativamente, la posibilidad de que en vez de intentar matar a los patrulleros que lo detuvieron solo quiso amedrentarlos o agredirlos, motivo por el que cambia el intento de homicidio por un atentado penado con tres años de cárcel.

«Si hubiese estado completamente borracho, le quedaría algún síntoma y no el médico que lo examinó no lo vio. Solo lo encontró agresivo y colaborador, sin olor a alcohol», indicó el fiscal. También descartó que tuviese síndrome de abstinencia. «Tampoco estaba loco ni nadie apreció un trastorno mental, estaba orientado y sabía que estaba detenido. Su personalidad antisocial no afecta a sus capacidades intelectuales. Tampoco hubo arrebato. Salió de la casa, iba a matar al primero que se le cruzase», dijo el fiscal.

La tesis del fiscal es que el implicado disparó al joven Álvaro Daniel Beltrán que le increpó en la playa de Arealonga, sin que esté supiese que el otro iba armado, y no le dio oportunidad de defenderse del disparo. «Lo mató a traición, con malicia, a cañón tocante, el arma quemó la camiseta, una de las armas más potentes con una capacidad lesiva brutal, le destruyó el corazón y el pulmón y le atravesó el cuerpo, le habría producido la muerte sí o sí, era muerte irreversible», dijo el fiscal. El revólver es un Astra 357 Magnum de 32 milímetros, una de las más letales del mercado.

También precisó que el acusado disparó por la espalda al superviviente, Eduardo P., por lo que pide diez años de cárcel por una tentativa de asesinato. «Disparó muy cerca, tiró a dar, desenfundó muy rápido levantando el arma», dijo el representante del Ministerio Fiscal.

Recordó que el acusado suma cuatro condenas por uso ilegal de armas: «Era un experto». Añadió que José Luis Luna guardó silencio y no quiso responder a sus preguntas como «¿Tenía usted motivos para asesinar tan cobardemente?». Según el fiscal, «no respondió porque es culpable». También rechaza que no se acordase de nada.

El abogado de los padres dijo que el juicio ha sido «apasionante» y elogió la actitud de un «héroe» de Chapela. El joven, que persiguió al agresor y lo entregó a la Policía y que merecía ser condecorado. «El acusado es todo lo contrario, tras asesinar fríamente no se arrepintió ni vertió ni una sola lágrima e hizo comentarios despectivos. Deben apartar a este señor de la sociedad, no puede convivir con los demás», dijo el letrado de los padres de la víctima, presentes en la sala.

La estrategia de la abogada de oficio ha consistido en buscar atenuantes o eximentes que absuelvan a su defendido. Pero, además, sembró dudas sobre si realmente Luna pretendía asesinar al segundo chico, Eduardo P., pues si le disparó desde tan cerca como aseguran los testigos, sería imposible fallar de haberle querido matar. También pone en duda la acusación por intento de homicidio de los agentes que le acorralaron para detenerle, debido a diversas contradicciones.

 El acusado pide perdón en una carta

El acusado del crimen de San Xoán, José Luis Luna, leyó una carta ante el jurado en su alegato final. En ella pidió perdón a la familia de su víctima, que estaba presente en la sala, y afirmó que está arrepentido y que para él la condena «será mi muerte en vida», debido a la edad que tiene. Se siente una víctima del sistema carcelario «que no reinserta y crea máquinas del mal». El supuesto asesino pidió «mis más sincero pésame, cambiaría mi vida sin pensarlo, he destruído a dos familias, a la mía y a la de él. No tengo perdón ni lo quiero, me arrepiento de esa mala noche en la que salí de casa».

Luna aseguró que si él saliese antes de prisión «sería incapaz de hacer daño a nadie». Explicó que toda su vida ha estado inmerso en la violencia y las drogas eran su escape. «Desde niño mi vida ha sido un tormento, no he tenido ni un instante de paz, llevo en la cárcel desde los 19 años entrando y saliendo». Añadió que, debido a su dura vida, tiene miedo a los demás y no puede tener trabajo ni amigos porque cree que el resto le van a hacer daño. «Si soy como soy es por culpa del sistema carcelario que no reinserta, crea máquinas del mal. Me hubiese gustado que todo hubiese sido distinto», terminó en su derecho a decir la última palabra.

El jurado se reunirá mañana para iniciar sus deliberaciones y leer su veredicto de culpabilidad o inocencia.

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