Meriendas del cole sin residuos

María Jesús Fuente Decimavilla
maría jesús fuente O PORRIÑO / LA VOZ

VIGO

M.MORALEJO

El colegio Antonio Palacios de O Porriño clasifica el tentempié por la basura que genera

01 mar 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Quién les iba a decir a los alumnos del colegio público Antonio Palacios, de O Porriño, que en vez de preocuparse de si el bocata es de queso o de nocilla, tendrían que interesarse por el envase que recubre la merienda. Partiendo de la base de que nada es mejor que la práctica para iniciar a los escolares en la educación medioambiental, el centro ha creado Residuo Cero, una iniciativa pionera, pero sobre todo, original y didáctica.

La experiencia, puesta en marcha este curso y promovida por la tutora Míriam Leirós, se enmarca en un proyecto ecológico-cultural mucho más amplio, Cooltureco. Integrado por 40 alumnos de dos cursos de sexto de primaria, es conducido por la docente anterior y su colega Nuria Rodríguez.

Residuo Cero trata de eliminar los restos de las meriendas. Todos los días se hace un recuento en clase y se clasifican en tres bloques. Por un lado, las meriendas sin residuos, como fruta, alimentos guardados en fiambreras, cantimploras para las bebidas... Por otro, las intermedias, que generan residuos reciclables, como los briks de zumo o los vasos de yogures. Y por último, las peores, las de residuo total, como el papel de aluminio o el transparente.

El recuento lo llevan a cabo los propios estudiantes tras indicar su modalidad de uno en uno a mano alzada. «Los viernes valoramos cómo ha ido la semana y hacemos una gráfica para ver la evolución que hemos tenido en las clases», explica Míriam Leirós. Cuando llevan fruta, los restos se trasladan a un compostero.

En caso de que predominen las meriendas sin residuos, entonces pegan una hoja de carballo en un mural colocado en el pasillo del colegio con el fin de visibilizarlo. A lo largo del curso se intentará llenar de hojas ese árbol y darle vida real plantando un carballo en el patio. Pese al poco tiempo que lleva en marcha esta experiencia, las meriendas ya carecen en su mayoría de residuos al predominar los estudiantes que las llevan en táper y cantimplora.

Al mismo tiempo surgen preguntas y se llega a conclusiones como que el hecho de llevar una cantimplora con agua para beber en clase supone un ahorro de unas cinco botellas de plástico a la semana.

Al ser los integrantes de Cooltureco los veteranos del colegio, apadrinan a sus compañeros benjamines de cuatro años. «Una vez al mes vamos a la clase y les contamos un cuento de ecología. Los lunes y jueves, cuando los pequeños traen fruta, recogemos las mondas y las llevamos a un compostero», indica Leirós.

A raíz del movimiento generado por la estudiante sueca Greta Thunberg sobre el calentamiento global, desde el pasado viernes han comenzado a hacer paros simbólicos de cinco minutos para concienciar sobre este tema y unirse así al movimiento Fridays for Future, una iniciativa estudiantil que hace campaña por la protección del medioambiente. Hoy se repetirá de nuevo a las 12.00 horas.