178 abogados demandan a clientes que no pagaron tras perder su pleito

Reclaman al juez el embargo de bienes si no es posible cobrar sus honorarios


vigo / la voz

Un total de 178 abogados y procuradores demandaron a sus propios clientes porque estos se negaron a pagarles sus honorarios. En algunos casos, los litigantes estaban enfadados porque el letrado había perdido el caso, a otros les pareció cara la minuta o alegaron que se quedaron sin dinero. A veces, los pleitos son por una dolorosa de mil euros, o 2.500 como mucho. La cifra de los denominados juicios de jura de cuentas aumentaron un 14,8 % respecto al año pasado, con 155 litigios.

Este número es la punta del iceberg porque, según confirma una letrada judicial, otros muchos abogados reclaman las cantidades a sus clientes mediante un procedimiento monitorio. Se trata de un cobro exprés de deudas donde el demandando puede alegar las razones por las que no paga. «Dicen que no tienen dinero y luego los ves con un coche recién comprado pero luego cuando vas a embargar resulta que sí tiene bienes. La gente se cree que vivimos en la cultura del todo gratis», comenta un letrado curtido en estas lides.

Hay un plazo máximo de dos años tras dictarse la sentencia para que los bufetes reclamen la minuta. El cliente tiene diez días para oponerse o pagar y, si no, el juzgado le embarga sus bienes.

La abogada Esther Lora admite que «siempre hubo de todo pero, en general, notamos una cantidad importante de gente que no paga a o se retrasa mucho con el pago. Supongo que son personas que están económicamente mal y se les hace duro».

Otra razón por la que aumentan las juras de cuentas, incluso en un año con tres meses de huelga judicial, es porque se ha liberalizado la competencia entre despachos. Por ejemplo, ahora los bufetes on-line prometen no cobrar si pierden el caso. Otros ofrecen en Internet resolver divorcios por 125 euros. El resultado es que el gabinete tradicional ya no puede permitirse reclamar un anticipo para llevar un caso porque el cliente se irá a donde no le cobren.

Un veterano de los juzgados, el abogado José Manuel Nieto, confirma este cambio de cultura en los despachos: «Nuestra tradición era cobrar una provisión de fondos antes de llevar el caso pero ahora, con tanta competencia, al cliente ya no se le pide el anticipo. Nos estamos matando con la competencia porque ¿qué clase de servicio o atención te van a ofrecer por 125 euros en Internet? La gente acaba pensando que los abogados son gratis».

Otras veces, se le carga el cobro al iniciar el procedimiento y «vienen las quejas». Y al terminar el juicio, el abogado se puede quedar colgado si el resultado no es del gusto del cliente. «Te dice que no tiene dinero, que está esperando un cobro y te da largas», comenta Nieto. En otros casos, el litigante se enfada porque ha perdido el caso: «Dicen que como perdió no paga nada. Si la cosa sale mal, te dicen que ya irán a pagar y no vienen. Y si ganas, tampoco pagan porque dicen que le toca pagar las costas al contrario».

Los procuradores también están preocupados. Jesús González-Puelles indica que «a muchos clientes les parece muy caro el servicio, incluso si acuerda un precio porque al final no pagan». Añade que el perfil del deudor «no es alguien que no pueda pagar ni tenga bienes porque entonces podría haber tenido derecho a la justicia gratuita». Una de las razones del impago, según González-Puelles, es «el desacuerdo con las minutas; o se enfadan por perder o les parece muy caro». A ello se suma que, aunque ganen el juicio, el contrario puede ser insolvente y carecer de dinero para abonar las costas del pleito. «Si el contrario no nos paga los gastos de abogado y procurador, el cliente tiene que asumirlo aunque haya ganado, y algunos se niegan».

Una letrada judicial: «Piensan que el trabajo es gratis o se enfadan si pierden»

En solo tres años, cerca de medio millar de jurisconsultos han tenido que reclamar sus mitutas.

Una letrada judicial de Primera Instancia confirmaba ayer que cada vez ven más casos de jura de cuentas. Algunas reclamaciones van ya por procedimientos monitorios, más rápidos. «Muchos clientes que deben al abogado vienen de la jurisdicción de Instrucción (presentación de denuncias) y algunos se piensan que el abogado es gratis. Otros pierden y se enfadan».

La gran mayoría de los deudores son particulares y no empresas. Aunque el abogado tiene un margen de dos años desde que se dicta la sentencia para reclamar sus honorarios, una vez puesto en marcha el litigio, y dejados diez días para oponerse, la resolución es muy rápida pero la ejecución solo sirve si el deudor es solvente. «Tenemos mucha paciencia, esperamos dos años a litigar, y primero mandamos varias cartas y citaciones», añade Nieto.

Esther Lora considera que los problemas económicos están detrás del impago. «Yo, la verdad, no ejecuto pero en la mayoría de los casos, por lo que me cuentan los demás compañeros, hay poco donde embargar. No es que sean unos jetas o caraduras, en general no; la gran mayoría es que no pueden pagar», indica.

Otros abogados admiten que, por suerte, «no estamos teniendo problemas en ese sentido» de los impagos.

Empezar en el oficio también podría ser un problema para cobrar pero el presidente de Avogados Novos, Iago Otero, no tiene constancia de casos que hayan llegado hasta él.

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