El hallazgo de tres cadáveres en 48 horas conmociona al rural vigués

Las parroquias limítrofes de Sárdoma y Beade han registrado entre el lunes y el martes un crimen, un atropello mortal y un cadáver flotando en un río en un radio de 3,5 kilómetros


VIGO / LA VOZ

Tres muertes por sucesos acontecidos entre la tarde del lunes y el miércoles han conmocionado a los habitantes de las parroquias del rural de Vigo. Dos barrios limítrofes, Sárdoma y Beade, fueron escenario del hallazgo de tres cadáveres en apenas 48 horas. Todos los decesos ocurrieron en un radio de 3,5 kilómetros, la distancia que separa al regato Eifonso, en O Pontillón, del Barxas, en Camiño Barallas.

En primer lugar, la Policía Nacional investiga el crimen de un vecino de 81 años, muerto a golpes y enterrado en un descampado bajo bolsas de plástico a solo 600 metros de su casa. El cuerpo fue descubierto el lunes por la tarde, tres días después de que la familia denunciase su desaparición el sábado. El jueves por la tarde los agentes custodiaban la entrada de la casa de la víctima, mientras que en comisaría, tras una ronda de entrevistas informativas, se centraron durante toda la jornada en tomar declaraciones formales a personas del entorno del fallecido.

Además, los agentes buscan la causa de la muerte de un hombre de 60 años flotando en el regato Barxas, en la parroquia limítrofe de Beade. Inicialmente, la policía ha descartado el ahogamiento y el suicidio, por lo que se desconoce la causa del fallecimiento. No tenía signos visibles de violencia pero sí pequeños golpes y erosiones externas, se cree que fruto de la caída al riachuelo, de escaso caudal.

El cuerpo fue hallado el miércoles por la tarde aunque su desaparición se denunció el día 8. Es un vecino que solía andar por la parroquia de Lavadores y Cabral, por Ramón Nieto. Quizás se trate de un óbito natural, ya que el hombre estaba a tratamiento psiquiátrico y había dejado de tomar la medicación antes de desaparecer. La comisaría no descarta nada hasta que reciba las pruebas de la autopsia. Se ha descartado el ahogamiento porque el agua le daba por el tobillo debido al escaso caudal de este regato.

Finalmente, la Policía Local investiga un atropello mortal en una carretera de Sárdoma de una vecina de 81 años, la cual murió el martes en el hospital. El accidente fue el lunes 7 a primera hora de la mañana en un paso de peatones en el número 1 de la carretera de Bembrive. El conductor de un todoterreno fue localizado y dio negativo en alcohol.

Las muertes de los dos hombres han sobrecargado a la comisaría de Vigo porque ahora los investigadores tienen que seguir con las pesquisas sobre el crimen de Sárdoma y, además, aclarar las causas de la muerte del fallecimiento en el río. En cuanto al atropello mortal, sigue su curso a la espera de enviar el atestado a la vía judicial.

Investigación del crimen de Sárdoma.

La comisaría de Vigo ha citado a declarar formalmente a lo largo de la jornada de hoy formalmente a testigos clave en la investigación del crimen de Sárdoma. Las personas llamadas a comparecer en las dependencias policiales tienen especial relevancia para el caso. En unos casos, porque son testigos clave que pueden aportar datos a la investigación y los agentes quieren concretar los detalles para redactar el atestado.

En otros casos, se trata de personas que han incurrido en contracciones respecto a los datos fiables que posee ya la Policía. Corría prisa saber la fecha exacta de la muerte del vecino de 81 años o comprobar si tenía una fortuna y sus movimientos bancarios. Parte de los citados ya habían contestado en unas entrevistas previas. Los agentes quieren aclarar las dudas o sospechan que puedan tener alguna implicación. Las personas citadas hoy proceden, en su mayoría, del entorno del fallecido.

La Policía ha tenido que reconsiderar sus hipótesis iniciales en cuanto al escenario del crimen. Parecía que la casa era el lugar más probable donde ocurrió el homicidio o asesinato pero ahora los investigadores ya no ven tan claro que el criminal o criminales lo matasen dentro de la casa.

Por otro lado, la investigación acumula decenas de pruebas y muestras recogidas en el cadáver y las distintas escenas del contexto del crimen que deben ser remitidas a los laboratorios de Madrid y A Coruña para analizarlas. Uno de los mayores obstáculos es concretar la fecha exacta en la que murió la víctima ya que su cuerpo fue conservado por el frío de esta última semana. Por la noche en Vigo solo hacía cuatro grados de temperatura de madrugada y eso frenó el proceso normal de degradación biológica. La autopsia ha sido más prolongada de lo habitual porque los forenses necesitaron hacer pruebas complementarias para incluir sus conclusiones en el informe.

«No hay que vivir con miedo»

En el barrio de Sárdoma, algunos vecinos están preocupados por el crimen de su parroquiano de 81 años y otros quieren seguir adelante. Estos días ya no se ve el movimiento policial del lunes pero siguen de cerca los comentarios en el barrio. En un mesón cercano al lugar del crimen, una hostelera admite que «los vecinos están nerviosos pero no hay que vivir con miedo, hay que esperar al trabajo de la policía». La encargada conocía al asesinado: «Él no se lo merecía pero tenemos que vivir y exponernos a seguir adelante». Opina que es mejor guardar silencio mientras la policía va juntando las piezas.

En otro establecimiento de servicios, un encargado dice que en el barrio se sigue comentando el crimen. En su opinión, lo que ocurrió parece claro: «Disque el andaba con moitos cartos encima e unha cousa leva a outra». Cree que el criminal o criminales vieron una oportunidad para robar.

En otra taberna del barrio, el regente admite que «la gente mayor está preocupada, cuentan que hay miedo, sobre todo la gente viuda o que vive sola». En la parroquia algunos vecinos lamentan la falta de información: «Está todo tapado, la policía lleva días preguntando a los vecinos para buscar pistas pero no nos dicen nada y nadie sabe quién pudo ser el culpable, si es de aquí o de fuera». 

El mismo hostelero asegura que dos clientes suyos vieron a la víctima pasear por el barrio algo lejos de su casa en la mañana del día 2, lo que excluiría su desaparición el 26 de diciembre. Sospechan que, tras quedarse viudo en noviembre, estaba deprimido porque Tráfico le había quitado el carné de conducir por unos mareos que había sufrido y que lo hacían no apto para manejar el volante.

El hecho de que llevase fajos de billetes, como aseguraron varios familiares, también causó extrañeza en la parroquia. «En mi vida le vi hacer alarde de dinero, el venía a tomar un vinito y pagaba con monedas, era muy tranquilo, muy normal, un hombre afable y no se metía en líos, no andaba fardando de dinero». Solía pasear por el Alcampo o visitar a su hermana.

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