Ultimátum de Povisa: o pacta con el Sergas en 10 días o va a concurso

El hospital dice a su plantilla que puede incurrir en impagos de manera inminente

Parte de los equipos de la Consellería de Sanidade y de Povisa, en una visita al hospital
Parte de los equipos de la Consellería de Sanidade y de Povisa, en una visita al hospital

Vigo / la voz

Faltan 22 días para que se agote el plazo legal para que el Hospital Povisa solicite formalmente el concurso de acreedores o desista y el centro sanitario privado está dispuesto a endurecer la negociación. Ayer, el hospital del Grupo Nosa Terra lanzó un ultimátum al Servizo Galego de Saúde: si en la próxima semana no hay un acuerdo entre las dos partes para mejorar el concierto por el que atiende a un máximo de 139.000 personas del área de Vigo, presentará la suspensión de pagos.

La «tensa situación de tesorería, unida a la inminente finalización del plazo legal para entrar en situación concursal, provoca que la próxima semana sea decisiva para alcanzar o no una solución definitiva», advierte la gerente del hospital, María Luisa Brandt, en una carta que envió ayer a la plantilla y a la que tuvo acceso La Voz.

Brandt, que hasta hace un año trabajaba para la Consellería de Sanidade -era gerente de Galaria-, explica que las tensiones de tesorería se deben a que el Sergas no paga a Povisa por las novedades terapéuticas que le autoriza a utilizar. Las novedades terapéuticas son los medicamentos más caros, también llamados de alto impacto. El hospital privado tiene que pedir permiso antes de usarlos, porque están fuera de los tratamientos comunes. «Povisa ha desembolsado desde al año 2014 un total de 15 millones de euros para pagarla y, a día de hoy, aun no ha recibido en contraprestación ni un solo euro del Sergas por este concepto», dice la gerente a su plantilla.

El sistema de pagos es complejo. Cuando Povisa utiliza una novedad terapéutica, el Sergas analiza la enfermedad concreta y ve qué medicación se empleaba antes de que surgiese el nuevo fármaco. El Sergas entiende que Povisa se ahorra la cantidad que antes gastaba, de modo que la resta del precio del medicamento novedoso.

Povisa cree que debería cobrar el precio íntegro de la medicación de alto impacto, al margen del dinero que ingresa por atender a cada uno de los pacientes que tiene asignados, que son 540 euros per cápita anual, tal y como acordaron las dos partes en el año 2014. La gerente asegura que esas diferencias de interpretación están provocando una fuerte tensión de tesorería. Asegura que incluso «están condicionando de manera definitiva nuestra capacidad para hacer frente a los pagos corrientes a corto plazo». Es decir, advierte que puede incurrir en impagos con sus proveedores de manera inminente, algo que no había sucedido ni siquiera cuando se presentó el preconcurso.

La culpa de esta situación, según el hospital privado, la tiene el Sergas por no permitirle llegar a ingresar más de lo que gastan en «la actividad que realizamos para ellos», dice en referencia al Sergas, y «aun contando con los beneficios de la actividad privada».

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