Un acuchillado en un juicio: «Estarás contento, me has matado delante de mi hija»

Un acusado dar siete navajazos al padrastro de su novia y dejarlo cojo alega que lo hizo para defender a una mujer y que le taponó la herida a su víctima


Vigo

Un acusado de acuchillar al padrastro de su novia alega que actuó para evitar un episodio de malos tratos en el piso que compartían en la calle Camilo José Cela y recordó que su casi suegro era un fornido experto en artes marciales que quiso estrangularlo. La agresión fue el 9 de diciembre del 2017 y el arma usada fue una navaja de tipo mariposa. El supuesto agresor, que está en prisión  provisional, es cocinero y la víctima un empleado de hotel que ahora sufre cojera por haber recibido varias cuchilladas en el muslo.

El juicio se ha celebrado esta mañana en la Quinta de la Audiencia de Pontevedra, con sede en Vigo. El implicado afronta seis años de cárcel y el pago de casi 35.000 euros.

En el juicio, el lesionado, que sufre cojera leve, recordó emocionado que cuando llegó su hija pequeña del colegio a casa pidió que la llevasen a otra habitación y se encaró con su agresor: «Estarás contento, me has matado delante de mi hija». Y reprochó a su, hasta entonces novia, que no lo fuese a despedir a la ambulancia. Actualmente, están separados.

El acusado, el joven José Manuel D.J.S., respondió en el juicio solo a las preguntas de su abogado. Contó que era amigo de la víctima, esta le ofreció a ir a convivir a su casa, donde vivían sus respectivas parejas, para compartir gastos pero «hubo muchas discusiones porque yo salí a defender a su novia. Yo le tenía miedo porque sabe artes marciales y trabajó de portero de discoteca», relató el acusado. Además, alega que consume cannabis y marihuana.

El día de los hechos, el acusado cuenta que presenció una riña entre el compañero de piso y la novia de este. Quiso intervenir en lo que interpretó con un posible episodio de malos tratos pero «él me empujó, yo tuve miedo porque él es grande y sabe pegar». Dice que la víctima lo trasladó a la habitación y allí vio la navaja para cortar porros, se la puso a la espalda y, al verse cogido del cuello, «le di tres veces a las piernas con la navaja porque tenía miedo y estaba asustado». Añadió que «quería que él me soltase porque me tenía cogido del cuello y no me dejaba respirar, yo solo quería irme de la casa. Luego, forcejeamos, me tiró al suelo y empezó a sangrar», declaró.

Tras acuchillar a su compañero de piso y padrastro de su novia, «intenté taponarle las heridas, me di cuenta de lo que había hecho y le dije que yo lo sentía», añadió.

El acusado pidió una ambulancia aunque su novia no quería para no atraer a la Policía pero «yo me hice responsable y ayudé al herido taponándole la herida». Luego, reconoció las lesiones y se entregó. Asegura que su navaja tiene hoja normal.

Por contra, la víctima dijo que la relación con su agresor era la de «un familiar» pero luego hubo roces al compartir piso y «la relación se enfrió». El agresor era el novio de su hija. 

El día de los hechos, la víctima discutió con su novia por dinero porque «ella intentaba escaquearse». Los técnicos de una operadora estaban en el salón configurando un wifi.

En medio de la riña, el agresor se despertó y «se entrometió» en la conversación. Dijo que «estaba harto de que yo me metiese con ella cuando esto era una conversación privada de pareja». Asegura que solo lo quiso reducir para que no armase escándalo. 

La víctima añade que «se abalanza sobre mí pero intenté reducirle el brazo derecho porque desde los cinco años practico artes marciales pero él con la mano izquierda me dio con la navaja aunque en ningún momento vi el arma, la tenía que tener escondida en el pantalón, me dolía el pie y vi sangre, mi instinto me dijo que le apretase hacia abajo a él porque si se viene arriba me mata». Tras un momento de confusión,  llegó la hija pequeña del lesionado, que venía del colegio a casa, y él pidió que se la llevasen a otra habitación para que no lo viese ensangrentado y luego se encaró con su agresor: «Estarás contento, me has matado delante de mi hija». Y reprochó a su, hasta entonces novia, que no lo fuese a despedir a la ambulancia. Actualmente, están separados.: «Estarás contento, me has matado delante de mi hija».

Lo trasladaron en una ambulancia para evitar que perdiese una pierna: «Había tantos daños que me tuvieron que operar dos equipos a la vez».

Por su parte, la novia de la víctima, de la que luego se separó, contó en el juicio que había continuas riñas de pareja por el dinero, la relación entre ellos era fatal y que tienen denuncias por malos tratos. Asegura que el agresor, que tenía el cuello rojo, pidió perdón.

Le quedan como secuela problemas de rodilla y sufre cojera. «Yo no sabía que había un arma en casa, él llevaba la navaja montada y abierta, no tenía buenas intenciones. Recibí siete puñaladas en medio minuto, fue una cosa rapidísima», aseguró.

La defensa solicita la absolución del implicado y señala que actuó por legítima defensa, confesó los hechos y reparó el daño. 

El abogado de la víctima reclama 55.000 euros de indemnización porque perdió su trabajo en un hotel y solo cobra la mitad de la paga por la incapacidad en la pierna. «Tengo obligaciones, tengo una niña, no puedo correr ni hacer takewondo y malamente conducir; voy a tener secuelas seguro», lamentó. Cree que sus conocimientos de artes marciales le ayudaron a sobrevivir al ataque sorpresivo con navaja.

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