El Cunqueiro implanta una prótesis de corazón que nunca se había usado en España

El cambio de una válvula tricúspide fabricada a medida, con solo tres precedentes en el mundo, ha permitido mejorar la vida de una mujer que solo podía andar diez metros

El Cunqueiro implanta una prótesis de corazón que nunca se había usado en España El cambio de una válvula tricúspide fabricada a medida, con solo tres precedentes en el mundo, ha permitido mejorar la vida de una mujer que solo podía andar diez metros

Vigo

Una mujer de 81 años del entorno de Vigo es la primera española que porta una prótesis en la válvula tricúspide de su corazón sin que le hayan abierto el pecho. Se la implantaron en agosto en el Hospital Álvaro Cunqueiro. Es un tratamiento experimental, que nunca se había usado en España y del que solo se habían hecho dos casos en Alemania y uno en Suiza.

La sangre llega al corazón por la aurícula derecha y, por la válvula tricúspide, accede al ventrículo derecho para ir hacia los pulmones y oxigenarse. Cuando una persona sufre una insuficiencia tricúspide, parte de la sangre no sigue esa secuencia y vuelve hacia atrás. Esto le produce muchos problemas, como la retención de líquidos. «La mujer nos decía: ‘Así no puedo vivir’», explica el jefe de sección de cardiología clínica del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi), Francisco Calvo. No podía caminar más de diez pasos seguidos. Sufría hipertensión, colesterol, calambres, tenía las venas del cuello hinchadas, dificultad para respirar, no podía dormir con una sola almohada... entre otros problemas.

La nueva endoprótesis es una malla de níquel y titanio recubierta con pericardio (membrana que envuelve el corazón) de cerdo. La sangre circula dentro de ella y dos láminas de tejido porcino impiden que el líquido vuelva hacia atrás. Se construyó a la medida de la paciente, diseñando un modelo de su corazón en tres dimensiones a partir de imágenes de tac. La fabricación de la prótesis duró un mes. Costó alrededor de 25.000 euros.

Los artífices de la intervención fueron Andrés Íñiguez y José Antonio Baz. Se la colocaron con un catéter desde la vena femoral, en la ingle. La evolución de la señora es buena, según confirma la última revisión, hecha esta semana. «Tiene una funcionalidad completamente normal», dice Baz, que es jefe de sección de cardiología intervencionista. La mujer padecía obesidad y desde la intervención ya ha perdido cinco kilos solo de líquidos que retenía por la insuficiencia. Andrés Íñiguez, que es el jefe de cardiología de Vigo, explica que se seleccionó a la paciente con sumo cuidado. «No todos los enfermos de insuficiencia tricúspide son candidatos a esta operación», dice.

Aunque la patología no es infrecuente, sí lo es que en su modalidad grave. Utilizando cifras de Estados Unidos, Íñiguez calcula que hay unas 40 personas en Galicia candidatas a una intervención así. Normalmente, se hace una cirugía a corazón abierto. El problema es que su mortalidad es alta -entre el 8 y el 15 % durante la operación, y el 60 % a cuatro años- y que no todos los pacientes pueden someterse a un tratamiento tan agresivo, sobre todo los mayores, que son más frágiles. Por eso esta era la única alternativa.

«Ya ponemos las cuatro válvulas con catéter; queremos hacer más casos»

Las técnicas médicas evolucionan hacia procesos cada vez menos agresivos. Hace años, la cirugía a corazón abierto era la única alternativa para los recambios de válvulas del corazón cuando las propias fallaban. Poco a poco, se han ido imponiendo las llamadas técnicas de intervencionismo: a través de un pinchazo en el cuerpo y con un catéter se coloca la válvula, sin necesidad de abrir el tórax y establecer la circulación extracorpórea -una máquina hace las funciones del corazón, que está parado, y del pulmón-, es decir, sin exponer a los pacientes a muchos riesgos.

«Ponemos válvulas aórticas y pulmonares, hemos puesto alguna mitral y ahora una tricúspide. Sí, ya hemos colocado las cuatro válvulas del corazón sin cirugía abierta», celebra el jefe de cardiología del Chuvi, Andrés Íñiguez.

Con la cirugía a corazón abierto ya se recambian las cuatro válvulas desde hace años, con prótesis biológicas. En la tricúspide, por sus características, los resultados son peores.

Ahora, los cardiólogos del Chuvi confían en intervenir en más casos como este. «Tenemos que estudiar los posibles casos y, cuando existan razones para pensar que esta es la mejor alternativa, solicitar autorización al Sergas, porque esta no es una técnica estándar», explica el doctor Íñiguez.

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