Ana Varela busca patrocinadores al perder ayudas tras ser madre

La palista del Tudense se ha quedado sin apoyos al no poder estar en la selección


vigo

Compitió embarazada, entrenó hasta dos días antes de dar a luz y volvió a subir a la piragua en cuanto cumplió la cuarentena. Ahora, la piragüista del Kayak Tudense está feliz con su bebé de meses y lucha por volver a ser la misma sobre la piragua. No es fácil, y menos cuando escasea el respaldo para continuar en su faceta de deportista de alto nivel. «Non quero chorar por axudas, as cousas son así e é o que hai, pero estaría ben se alguén nos puidese botar unha man», dice la deportista.

Quedarse embarazada y convertirse en madre le supuso a Varela quedarse fuera del equipo nacional del que formaba parte. «Estou en busca de patrocinadores, porque ao non pertencer á selección non teño apoios e faise aínda máis complicado estar arriba de novo», lamenta. E incide en que la situación que ella vive en España dista mucho de lo que ocurre con las deportistas tras ser madres en otros países en los que «seguen adestrando cos equipos nacionais, reciben apoios e dánselles máis facilidades», algo que ella echa en falta.

Ana asume que su cuerpo no es el mismo y que son las consecuencias normales de un embarazo. Pero siente que a su alrededor no siempre se entiende así. «Hai xente pouco considerada que cre que se estiveches a un nivel tes que seguir nel toda a vida. Non comprenden que acabo de ter un fillo e o corpo non está igual», indica. Ella pone todo de su parte, pero se encuentra limitaciones lógicas con las que no puede luchar. «Aínda que eu adestre ao meu máximo nivel, ese máximo ao que podo chegar neste momento non é o mesmo de antes. Ti queres pensar que si, pero atópaste con que a realidade é outra e precisas tempo».

Ella es la primera a la que le encantaría poder estar nuevamente en sus tiempos cuanto antes y recuperar el lugar que tenía en el piragüismo español antes de tener a Tiago, que así se llama su pequeño. «Son unha persoa traballadora, esixente comigo mesma e co meu deber. Non son da xente que está desexando que acabe a tempada para descansar, sempre quero un mes máis para ver se aínda o podo facer mellor, para acabar a miña mellor versión. Sempre quero máis», explica. Por eso entrenó casi hasta el último día y por eso volvió a subir a la piragua en cuanto las recomendaciones médicas se lo permitieron -«estou contenta de non perder nin a tempada pasada nin esta», dice-. Y por eso no tira la toalla tampoco ahora.

Varela, consciente de que la clasificación para el Mundial era casi imposible, optó igualmente presentarse al selectivo. «Quería ter un obxectivo para poder adestrar pensando nel e que a miña cabeza estivese tranquila, pero era evidente que non ía conseguilo. Aínda que non estou ao meu nivel, tamén quería que viran que melloro», explica. A falta de ese reto, ha decidido presentarse a la Copa del Mundo Máster de Portugal que se celebra la semana anterior como otra manera de ponerse a prueba.

Comentarios desagradables

Varela asegura que su fortaleza mental permite que verse lejos de sus marcas y con dificultades para ser la piragüista que era no le afecte a nivel psicológico. Pero sí admite que no le sienta bien que le hagan ciertos comentarios. «Escoito cousas como ‘pensei que ías estar mellor’ ou ‘bueno, muller, non estiveches moi ben’. Como metendo o dedo na chaga», recuerda. Como si tuviera que das explicaciones por no moverse en los tiempos de antes de ser madre. «Parece que te tes que xustificar. E como non quero, contesto cun sorriso e dicindo que xa mellorarei».

Varela confiesa que no sabe si esa mejora se producirá y si volverá a ser la misma -«Teresa Portela consegiuno, pero non é fácil», advierte-, lo que no duda es de que no va a desistir. «Tiña claro cando quedei embarazada que quería volver ao meu nivel, pero sabendo da dificultade. Afectábame máis cando estaba a pleno rendemento e fallaba que agora, que o intento con todas as miñas forzas pero sabendo que quizais non saia», dice. Sin embargo, cada vez se siente mejor. Echando de menos ese empujón.

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El hijo de los piragüistas Ana Varela y Roberto Rodríguez, "remando" La pareja compagina la vida deportiva con la paternidad a pesar de la falta de ayudas

Una familia que sube al podio unida

Competir junto con Ana era una vieja aspiración de su pareja y compañero de equipo, el también piragüista Roberto Rodríguez Lechuga. «Sempre llo pedía, non parei de intentalo ata que se prestou», recuerda. Esa primera ocasión fue cuando ella estaba embarazada de tres meses. «Participamos nunha proba en Aranjuez cun K-2 mixto. Organizaba o clube de aquí -residen en esa localidad- e facíanos especial ilusión remar xuntos ao estar esperando un bebé», cuenta ella.

Esa modalidad, antes casi exclusiva del kayak de mar, empieza a abrirse camino en el piragüismo y este año repitieron en Aranjuez y compitieron en una prueba más. Con victoria. El pequeño Tiago les acompañó en lo más alto del que hasta ahora es su podio más especial. «Co neno é imposible adestrar xuntos porque nos turnamos para coidalo. Pero o bo que ten o clube é que todos remamos dun xeito moi similar e dá igual con quen o fagas, que é raro que che vaia mal». Más en su caso, por lo que ya están pensando en repetir la experiencia en cuanto les sea posible.

Ana y Roberto no ocultan que la vida les ha cambiado y que seguir practicando piragüismo siendo padres es más difícil que antes. Él trabaja por las mañanas y por las tardes ambos entrenan, cada uno a su hora. «El fai a primeira sesión, vai en bici e logo vou eu co neno e co coche. El leva o pequeno e o coche mentres eu adestro e cando eu acabo, volvo na bici», relata sus peripecias de cada jornada.

Al vivir por trabajo en Aranjuez, no tienen familia que les eche una mano y tampoco quieren pasarse la vida «pedindo favores». Pese a ello, nunca pensarno en tirar la toalla. «Se se quere, pódese. Complícache a vida, antes iamos os dous á mesma hora e volviamos a casa tranquilamente. Agora hai que pensar no pequeno, que é o primeiro», dice Ana. Le secunda su compañero: «Sempre quixemos e soubemos que iamos encontrar a maneira. É certo que temos que facer malabares, correr todo o día, facer adetramentos máis curtos e renunciar a outras cousas e a tempo libre, pero merece a pena».

De momento, Tiago ya ha subido a la piragua y todo el mundo les dice que está predestinado. «O tempo dirá», responden

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