El Chuvi mantiene cirugías de tarde en traumatología para bajar la lista de espera

La demora para las operaciones de cánceres caen a su dato más bajo: 17 días


Vigo / la voz

Los números gruesos dicen que la lista de espera en el área sanitaria de Vigo apenas se ha movido en el último año. El balance semestral publicado ayer por el Servizo Galego de Saúde constata que hay 11.161 personas esperando una operación en Vigo -medio centenar menos que hace un año- y que aguardan una media de 83 días, frente a los 86 de entonces. El Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi) tiene una lista de espera de 7.824 personas, que aguardan 85 días; Povisa tiene a 3.337 y esperan 81 jornadas.

Pero eso son los números gruesos. Porque los números finos apuntan a un cambio de tendencia. Sobre todo se produce en las operaciones más graves. Ahora que el Chuvi ha superado las duras etapas de la puesta en marcha del Hospital Álvaro Cunqueiro y de toda la reordenación sanitaria y que empieza a cumplir los objetivos de reducir la lista de espera, ha podido centrarse en otras cuestiones que son cruciales. Una de ellas se refiere las operaciones de cánceres, conocidas como de prioridad 1. Hace un año se tardaban 24 días, de media, desde que un paciente entraba en el registro de lista de espera y era operado. Ahora son 17. Es el dato más bajo de la serie histórica.

El Sergas tiene el objetivo de estar por debajo del mes. El Chuvi venía cumpliendo esa meta en los últimos años, pero era el farolillo rojo de los hospitales de Galicia. Ya no lo es. El hospital de Lugo y el de Ferrol tardan más en operar las prioridades 1, y el de A Coruña, de un tamaño similar, está cerca, ya que se demora 15 días. Povisa estaba en trece y ha pasado a catorce. Para el gerente del área sanitaria, uno de los secretos está en la aplicación de la ley de garantías sanitarias, que permite a los pacientes pedir ser trasladados a otros hospitales para buscar una espera menor. En Vigo ya se nota en urología.

«Teño garantías para dicir que vamos acabar o ano por debaixo dos 80 días», dice Félix Rubial. El Sergas había marcado el objetivo de llegar a junio por debajo de 85, y llegó a 84,5, y de terminar el año bajo los 80. Igual que todos estos años, el secreto para lograrlo está en traumatología, que viene siendo el agujero negro de la lista de espera de Vigo en los últimos años. «Están facendo un traballo espectacular», dice el gerente, que explica que este verano volverán a hacer operaciones por las tardes que se pagan como horas extras para que la lista de espera siga bajando.

En los primeros seis meses del año, en los quirófanos de los hospitales públicos se hicieron un total de 18.770 operaciones, más que nunca. «Sen os problemas na esterilización e a folga de auxiliares, probablemente a lista de espera tería baixado máis», afirma Rubial.

La lista de espera es amplia y no todo es cirugía. También están las consultas y las pruebas diagnósticas. En este caso, la que ha subido es la lista de espera de consultas. Hace un año tardaban 40 días y ahora están en 44. Hay 35.120 personas esperando una cita con el especialista en el Cunqueiro y en el Meixoeiro.

Como siempre, el Sergas no ofrece las listas de espera de consultas en Povisa y este hospital nunca hace valoraciones sobre la lista de espera. Tampoco informa de toda la lista de espera quirúrgica, ya que las cifras oficiales dejan fuera a las personas que aguardan una intervención y se les ofrece irse a un hospital concertado pero lo rechazan.

El gerente cree que es «un erro» que los radiólogos recurran el plan de resonancia

El plan de la resonancia del área de Vigo está dando unos cuantos quebraderos de cabeza a la Consellería de Sanidade. La integración de los dos servicios de radiología no acaba de cuajar. Por un lado, la empresa pública Galaria no quiere perder ni un ápice del control que ha mantenido sobre esa técnica en las últimas dos décadas; por otro, los radiólogos de los hospitales consideran insuficiente los planes del Sergas porque llevan esas mismas dos décadas reclamando tener hacer resonancias. Así que ambos han emprendido acciones legales contra el plan. Los radiólogos de Galaria han demandado al Sergas por imponerles la integración, mientras que los radiólogos del Chuvi han recurrido el plan, de momento por la vía administrativa.

Para el gerente del área sanitaria de Vigo, Félix Rubial, ambas decisiones son «un erro». El gerente reconoce que los dos colectivos tienen derecho a recurrir las decisiones. «Pero non conduce a nada, as cuestións internas deben discutirse internamente», dice Rubial, con una respuesta muy similar cuando se le pregunta por el recurso de los radiólogos del Chuvi y por la demanda de los radiólogos de Galaria.

El plan operativo de la resonancia contempla que esta empresa pública mantenga una cuota del 65 % de todas las resonancias que se hagan en el área de Vigo, y el otro 35 % para el hospital. Para Rubial es un buen plan, si se entiende no como un fin sino como un medio. «Doulle ao plan o beneficio de permitir unha situación inaudita: que os radiólogos do Chuvi fagan resonancias, algo que levaban vinte anos sen poder facer», dice.

El gerente de los hospitales públicos y centros de salud del área de Vigo atribuye los dos recursos a un contexto: «Hai xente que quere ir máis rápido [en referencia a los radiólogos del Chuvi] e xente que quere ir moito máis lentamente [en referencia a los de Galaria]. O plan non está feito ao gusto de todos e esa é unha das súas bondades», advierte.

Mientras tanto, anuncia que Galaria va a volver a hacer tacs. En junio debía haber empezado a asumirlos, pero una tarde quedaron 14 personas sin atender que estaban citadas en el Cunqueiro porque la empresa pública, que dirige la exconselleira Rocío Mosquera, se negó. Ahora está previsto que Galaria retome estas pruebas.

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