Supervivientes que lo han perdido todo

Manu Otero / M. Moralejo / Mónica Torres

VIGO

Los afectados por la explosión recorren la aldea de A Torre para comprobar los daños que han sufrido sus propiedades

24 may 2018 . Actualizado a las 16:49 h.

El día después de la catástrofe llega la hora de hacer balance. Los vecinos de la zona acuden esta mañana al lugar de los hechos para ver cómo han quedado sus propiedades. Decenas de edificios han quedado reducidos a cenizas, sus dueños valoran ahora los daños y, hundidos, temen no poder reconstruirlos.

«Hemos perdido a un gran amigo»

«Hemos perdido a un gran amigo y compañero, casi todos los días por la tarde nos juntábamos en la cafetería de la estación de Guillarei», llora Mustafa Mustapha, vecino y amigo íntimo del matrimonio fallecido.

«Era muy buena, nos llevábamos muy bien, daba la mano a quien lo necesitaba»

Albawabi Abdelkolek vivía puerta con puerta con la mujer fallecida. «Era muy buena, nos llevábamos muy bien, daba la mano a quien lo necesitaba, como decía ella, que el Señor Alá la tenga en su gloria», pedía entre lágrimas. La vecina se acordaba también de los dos hijos de las víctimas. «Que una familia acepte a sus hijos, que se han quedado huérfanos y necesitan el apoyo de una familia, no tienen nada», lamentaba.

Esta mañana llegaba al lugar de A Torre procedente de Algeciras el hermano del fallecido para hacerse cargo de los hijos.

«Si había alguien en la casa no había nada que hacer»

Uno de los que ayudaron a las víctimas fue Santiago Álvarez. Él conducía su coche hacia la aldea en el momento en el que se produjo la explosión. «Venía en coche desde Tui, llegué cuando estaba todo ardiendo y la gente desorientada», explica. Él también sintió la onda expansiva. «Sentimos una fuerte vibración, no sabíamos que pasaba», reconoce el joven que siguió a la Policía hasta la zona cero y llegó incluso al almacén pirotécnico. Allí, al parecer, rescató al hijo del matrimonio fallecido. «Estaba allí sentado, con una herida en la pierna, yo no sé si era el hijo, solo me lo llevé porque estaba al lado de la pirotecnia. Si había alguien en la casa no había nada que hacer», admite el voluntario, que trató de entrar en la vivienda derruida sin éxito al comunicarle algún testigo que había personas atrapadas. 

«Nos llamaron unos vecinos diciendo que estaban las casas y el negocio destrozados»

Es el caso de la pareja Damián Márquez y Vanesa Suero, que tenían una tapería en el barrio de A Torre que en el momento de la tragedia estaba cerrada. «Nos llamaron unos vecinos diciendo que estaban las casas y el negocio destrozados. Nosotros estábamos en O Porriño, ya dimos parte al seguro, a ver si nos lo arreglan», explica la pareja.

«Volví a nacer, madre mía»

Otro vecino del lugar vio como la explosión volaba por los aires el tejado de su casa. «Volví a nacer, madre mía», confesaba Fernando conteniendo las lágrimas. «Es faiado está todo destruido, que no venga mucha lluvia porque no creo que vayamos a ser capaces de repararlo. La parte oeste la habíamos arreglado hace menos de un año», lamenta el propietario.

«Xusto detrás de min caeu ese bloque de cemento, se me colle, mátame»

Otro superviviente  paseaba por las calles de la aldea en el momento de la explosión. «Sentín unha explosión moi grande, crin que viña da Igrexa e fun correndo coas mans na cabeza para que non me dera nada. Xusto detrás de min caeu ese bloque de cemento, se me colle, mátame», relata todavía asustado el residente.