«El obispo siempre nos decía que éramos lo mejorcito de la diócesis»

La consagrada de la Orden y Mandato afirma que quieren destruir al fundador, Miguel Rosendo, con mentiras por envidia


vigo / la voz

Marta Paz, una de las más fieles colaboradoras de Miguel Rosendo, fundador de la Orden y Mandato San Miguel Arcángel, estuvo en Radio Voz para expresar lo que piensa del proceso judicial en el que no será acusada ni por la Fiscalía ni por las familias de los seguidores denunciantes.

-¿Se hace justicia con esta decisión de la fiscalía de no acusarle?

-La justicia hace mucho tiempo que no la veo. Es cierto que me excluyen de los llamados a juicio. Si Dios quiere, podré ser testigo. Tengo mucha verdad que contar.

-¿Por qué se siente una víctima del proceso?

-He sido tachada como una persona peligrosísima y mano derecha de una organización criminal durante tres años. He sido ninguneada y mirada con todos estos adjetivos terribles y me he tenido que someter a firmar semanalmente en los juzgados porque era mi plan de libertad.

-¿Considera que ha sido sometida a prácticas vejatorias a lo largo de la instrucción judicial?

-Me he sometido a un peritaje psicológico para demostrar que estoy en mis cabales. He demostrado con un peritaje mi virginidad, cosa que estaba en dudas culpando a Miguel. No es no y si la supuesta víctima dice que no, se entiende que todo esto es un montaje.

-¿Por qué quieren destruir la Orden y a Miguel Rosendo en particular?

-En la diócesis y en muchas otras éramos un grupo muy llamativo, muy vistoso, con mucha fuerza, con muchos jóvenes. Que todo eso lo mueva un padre de familia crea muchas envidias y la envidia puede terminar haciendo cosas muy graves, muy crueles y muy sangrantes, como la que estamos viviendo. Creo que se ha movido todo por envidia, por el poder y no puede haber otra explicación.

-¿Cómo es su vida ahora?

-A partir de ahora espero que vaya mejorando. Sigo manteniendo la fe, gracias a Dios, a pesar de que me han linchado y me han dado tortas por todas partes. El primero que está sufriendo esta injusticia es Miguel Rosendo, que está privado de libertad. Esto es muy grave porque es inocente. Soy una persona muy alegre y pienso luchar hasta el final, hasta que se sepa la verdad. Mi vida ahora es la defensa de todas mis hermanas y bendecir a Dios.

-¿Es una secta la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel?

-Desde luego que no. Nunca he participado en una secta ni me he sentido miembro de ninguna, ni he perdido la libertad, ni me han explicado nunca jamás cómo tenía que pensar. Lo que he seguido, lo he hecho porque me dio la gana y con el consentimiento de mis padres cuando era menor.

-¿De dónde salían los fondos de la organización?

- Cada uno daba lo que podía si lo tenía y en mi caso no era así y no pasaba nada. Teníamos una cuota mensual de doce euros. Eso fue al principio. Cuando se formó la vida consagrada vivíamos de la caridad.

-¿Cómo era la relación con el obispado?

-El obispo siempre nos decía lo mismo: «Sois lo mejorcito de la diócesis». Contaba con nosotros para todo, para peregrinaciones procesiones, apostolado, el sínodo diocesano, para mil cosas. Caminábamos para convertirnos en un instituto religioso. Se me dibuja una sonrisa al recordar porque fue un tiempo de mucha felicidad.

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