La nave del club de remo de Chapela solo tiene 5 años, está plagada de goteras y no tiene salida de emergencia
01 feb 2018 . Actualizado a las 05:00 h.Hace cinco años nacían las nuevas instalaciones del club de remo de Chapela. La directiva y los remeros esperaban con ilusión su nueva sede. Jamás se podrían imaginar la pesadilla que acabarían viviendo. Prácticamente desde la inauguración, salieron a la luz los numerosos fallos estructurales de la construcción, cuyo proyecto de alrededor de 5 millones de euros fue anunciado a bombo y platillo por el entonces gobierno local, encabezado por el socialista Xaime Rei.
Una de las deficiencias más graves es la inexistencia de una salida de emergencia. «Si hay un incendio, aquí no se salva nadie», asegura el presidente de la asociación de vecinos de Chapela, Marcial Pérez. El gimnasio donde pasan horas entrenando los deportistas está situado al fondo del recinto. Un incidente sería fatal, pues la entrada principal está muy alejada de ese gimnasio. Hay días, además, que se reúnen alrededor de cien deportistas en el interior de las instalaciones para entrenar. Pero la falta de una salida de emergencia no es, en absoluto, la única deficiencia.
Nada más entrar en la nave, el olor a humedad se vuelve prácticamente insoportable. Las paredes están tapadas con toldos de plástico y del techo cuelgan decenas de cubos y botellas de agua para hacer frente a las múltiples goteras.
Varias de las embarcaciones ya fueron dañadas, pues las gotas vienen mezcladas con cemento, lo que provoca serios daños a los barcos. El asunto se agrava teniendo en cuenta que cada trainera cuesta alrededor de 40.000 euros. Las humedades provienen de los vestuarios de la piscina municipal, situada en la segunda planta del edificio. Para arreglar el problema de las goteras y las humedades se encargó un proyecto, que cifró la reforma necesaria en 180.000 euros, un coste inasumible para el club de remo y también para el Concello, que es el propietario del edificio. La directiva de la entidad asegura que las canaletas quedaron mal selladas durante la obra, y que «no hay duda alguna de que los fallos son estructurales».
Las paredes están completamente astilladas y plagadas de manchas de humedad. Pese a que el propio club de remo se encarga de pintarlas a menudo, a los pocos días vuelven a su deplorable estado.
El espacio para las embarcaciones además se queda muy pequeño. Las traineras están prácticamente amontonadas.
El presidente del club de remo, Julio Prado, asegura que «lo llevamos con resignación. Estamos esperando por una solución, pero sino llega, la única salida sería presentar una denuncia». Esa demanda no podría dirigirse contra la empresa constructora, porque se fue a la quiebra, por lo que el único destinatario posible sería el Concello.
La asociación de vecinos de Chapela se muestra muy crítica. «¡Esto es un zulo! Incluso peor que el de Ortega Lara», asegura el vicepresidente del colectivo, Juan Balbín. La entidad recuerda además cómo se invirtió alrededor de un millón de euros en implantar energía geotérmica en el edificio. Un sistema que nunca llegó a funcionar.
Vecinos y directiva se lamentan de que el Concello no haya solucionado ninguna de las deficiencias y que el gobierno se limite a responsabilizar al anterior ejecutivo, que es quien desarrolló el proyecto. «Se echan las culpa unos a otros, y al final nunca se hace nada», se lamentan. La comisión de investigación del Concello para depurar responsabilidades se cerró sin acuerdo alguno.