Investigan a otros 18 policías portuarios de O Berbés por extorsiones a vendedores

Supuestamente, los vigilantes exigían como regalo cajas de pescado que revendían

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Vigo

«Todos sabían que en el muelle se daban cajas de pescado de regalo». Así lo afirmaba un testigo ante el juez hace una semana, lo que vino a confirmar el clima de impunidad en el que se movía la supuesta red corrupta de venta ilegal de pescado en la lonja de O Berbés en Vigo. Los implicados no dudaban en sobornar a policías portuarios a cambio de mirar para otro lado pero lo que no se sabía hasta hora es que estos, a su vez, revendían los productos y habían montado una trama de extorsión a comerciantes en la lonja. La red contaba con, al menos, 32 implicados, de los que 22 eran policías portuarios (la cuarta parte de los efectivos).

La Guardia Civil dio ayer un nuevo giro al caso tras revelar que la corrupción en la lonja de Vigo era mayor de lo que se pensaba. Inicialmente, se creía que unos armadores sobornaban a los agentes para que miraran para otro lado respecto a las descargas ilegales de pescado con el fin de ahorrarse impuestos. Era un tema de dinero negro. Pero, al tirar del hilo, los investigadores descubrieron que varios policías, presuntamente, montaron un negocio paralelo para mover las cajas de pescado que les regalaban en las descargas ilegales y castigaban a los reacios.

La Guardia Civil investiga ahora a otros 18 policías portuarios (aparte de los cuatro detenidos en la primera fase de la operación) que, supuestamente, extorsionaban a profesionales del sector y que castigaban a quienes no cedían a sus manejos. También se realizan pesquisas respecto a siete armadores.

La operación Govi se ha cerrado con siete detenidos hace un mes (cuatro policías portuarios, un empleado de la cooperativa de armadores, un descargador de la lonja y otra persona), que quedaron libres con cargos. Ahora se suman 25 nuevos investigados. Estos últimos están implicados en supuestos delitos de pertenencia a grupo criminal, cohecho, revelación de secretos y falsedad documental. El juez de instrucción número 4 de Vigo los citará a declarar en breve.

Según la Guardia Civil, muchos comerciantes pagaban a los vigilantes con sobres llenos de dinero o les regalaban cajas de marisco o pescado por hacer la vista gorda en las ventas ilegales. Pero si algún vendedor no entraba en el juego, sufría represalias. Los agentes, presuntamente, los relegaban a los peores puestos de venta o les multaban por cualquier motivo mientras que con los demás transigían. A los poco colaboradores les caían sanciones por fumar en el interior de la lonja, carecer de documentación de trazabilidad de las cajas de pescado expuestas o aparcar mal los coches. El documento de trazabilidad es necesario para amparar la legal identificación para el consumo humano.

La Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra identificó a varios profesionales perjudicados económicamente. Los afectados aseguraron que fueron extorsionados por varios jefes de servicio de la Policía Portuaria y varios subordinados. Dijeron que estos vigilantes les exigían sobres con dinero y otros regalos en especie.

Los investigadores creen que el abuso aún era mayor si cabe porque una vez que dichos policías portuarios recibían las cajas de pescado y marisco las ponían a la venta a precios más bajos en la lonja, con lo que tiraban a la baja la cotización y se convertían en una competencia desleal para los demás puestos del mercado.

La Guardia Civil incluso descubrió que el pescado lo vendía una persona no autorizada con total impunidad, a la vista de todos, sin pagar tasas, sin extender facturas, y sin acreditar su trazabilidad ni las garantías sanitarias exigibles para su consumo.

Los próximos testigos de las supuestas ventas irregulares irán a declarar en enero

Varios testigos que tenían previsto declarar ante el juez en noviembre tuvieron que posponer su sesión a enero. Los dos primeros que lo hicieron ofrecieron distintas versiones. Mientras uno negó cualquier irregularidad, el otro admitió que eran prácticas habituales que todos conocían. El magistrado y la Fiscalía quieren escuchar más testimonios para ver hasta qué punto se ramifican las corruptelas en la lonja. Hace unos años, Hacienda detectó en O Berbés a otra red de empresas, vinculadas a Marín, a las que acusó de defraudar en el IVA.

Atún y pez espada

La Guardia Civil, a lo largo de la operación Govi iniciada en mayo, decomisó 300 kilos de pez espada de tamaño no autorizado para su comercialización y otros cien kilos de piezas de lomo de atún que carecían de la perceptiva documentación de trazabilidad. Todo este pescado procedía de las descargas ilegales que no cumplían los cupos de los tamaños de especies capturadas en los barcos de la flota de altura y de grandes peces. Los policías portuarios implicados, haciendo dejación de funciones, consentirían descargar en Vigo y vender el pescado ilegal en la lonja. También daban el chivatazo si había inspecciones. La trama del pescado negro funcionó impunemente hasta que el Seprona lo descubrió hace medio año.

La Guardia Civil agradeció la colaboración de la Autoridad Portuaria y de los responsables de la delegación del Ministerio de Pesca y de Costas de Galicia.

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