Llegan las fundas con superpoderes para trabajar como máquinas

Empresas del naval, la automoción o el metal prueban exoesqueletos, robots atados al cuerpo, que facilitan el trabajo

Llegan las fundas con superpoderes para trabajar como máquinas Empresas del naval, la automoción o el metal prueban exoesqueletos, robots atados al cuerpo, que facilitan el trabajo

vigo / la voz

A pie de línea de montaje, o en la grada de construcción de un barco, hablar de industria 4.0 suena a nombre de un videojuego de la tablet. ¿Puede haber alguien con más aspecto de hombre o mujer biónica que un trabajador de soldadura? La respuesta es sí, y ayer lo comprobaron en el centro tecnológico de aplicaciones láser Aimen (O Porriño) quienes asistieron a una demostración de lo que un exoesqueleto es capaz de hacer para facilitar la labor en los puestos de trabajo más fatigosos, además de proporcionar al empleado un aspecto futurista que ya quisiera el mismo Ironman.

Dicho de una forma muy simple, los exoesqueletos mecánicos o exotrajes son algo así como robots para llevar puestos a modo de funda de trabajo.

SuitX, una spin-off de la Universidad de California, fue la encargada de presentar ayer en Galicia su patente modular MAX, que tiene la misión de asistir al operario en las cargas en espalda, piernas y hombros.

En las demostraciones realizadas con voluntarios dispuestos a enfundarse esta tecnología, se podía comprobar cómo la estructura que se adhiere a espalda, brazos y piernas consigue que el operario pueda mantener durante más tiempo posturas forzadas y soporte peso de una forma más ergonómica y, aparentemente, sin esfuerzo.

Cero lesiones, cero bajas

«No da calor», respondió uno de los técnicos a preguntas de los asistentes. Porque están hechos con materiales como la fibra de carbono y con nuevas técnicas de diseño y fabricación que los hacen ligeros y resistentes.

Los exotrajes son poco conocidos aún, aunque la gran industria lleva ya tiempo probando su utilidad. Uno de los sectores que tiene más experiencia en la introducción de esta tecnología es el de la automoción. Constructores como Toyota, BMW, Volkswagen Renault o PSA ya trabajan de forma experimental este campo de la robotización de los procesos productivos. Interesa evitar las numerosas lesiones musculares que al cabo del año disparan las cifras de absentismo.

«Los exoesqueletos son estructuras de varias piezas de fibra de carbono perfectamente calculadas y medidas que se unen en una especie de mochila que se ata a la cintura, el torso y las piernas», simplifica un ingeniero de Aimen.

«Cuando la persona realiza movimientos tales como agacharse para recoger un gran peso la estructura se comba como si fuera un arco flexible. Eso acumula energía que luego se libera ayudando a completar el gesto cuando el usuario se estira. Es un aparato que confiere una especie de superpoder», aclaran los inventores de MAX.

El único inconveniente es su coste. Se venden en EE.?UU. por unos 3.000 dólares la unidad.

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