Una senda de montaña para leer, caminar, posar o tocar

El Monte da Guía es uno de los tres senderos azules de Vigo


Vigo / La Voz

Unas vistas privilegiadas sobre la ría de Vigo, con las islas Cíes de fondo, son motivaciones suficiente para lanzarse a ascender a pie o en bicicleta los más de cinco kilómetros de ruta que separan la base de la cima del monte da Guía, en Teis. Es un de los tres senderos azules con los que cuenta Vigo y uno de los lugares favoritos de vecinos y visitantes para disfrutar de un rato de conexión con la naturaleza. Muchos ascienden en coche para contemplar el paisaje y descubrir la Ermida da Guía, otros escalan a pie con el objetivo de mantenerse en forma, pero algunos se quedan por el camino para leer un libro a la sombra de un castaño, hacerse fotografías para presumir en las redes sociales o incluso para tocar música en un escenario en el que es fácil encontrar a las musas.

El buen tiempo que acompañó a la celebración del Día de Galicia hizo que muchos aprovechasen el festivo dando un paseo por este excepcional paraje en el que la sombra de los árboles reduce unos grados el calor asfixiante de la ciudad. No es el único aliciente de la ruta, los cañones que acompañan la subida evocan la importancia estratégica de este mirador, así como la ermita que guiaba a los barcos y en cuyas rocas pueden contemplarse los grabados rupestres de Gondosende. «Es un sitio muy bonito y muy tranquilo para dar un paseo», resumen Montse y Moncho Larrañaga. No es la primera vez que esta familia viguesa visita este enclave, que les «gusta mucho», aunque reconocen que subirlo a pie es duro. «Solo lo hicimos una vez en una procesión y además llovía y ventaba», recuerda Montse.

Los redondelanos Silvia Domínguez y Mario de Sousa dan fe de la dureza de la subida. «Solemos venir a menudo a pasear, andando se hace bien, en bici es más difícil», reconoce Domínguez. Pero su visita de ayer obedecía más a razones artísticas que deportivas. Las vistas de este lugar convierten al monte da Guía en su lugar favorito y en un marco inmejorable para sus habituales sesiones de fotos. De Sousa ejerce de director de arte y Domínguez luce su estilo y su fondo de armario para compartirlo después con sus seguidores en las redes sociales.

«Es la primera vez que vengo aquí», afirma todavía impresionado con el paisaje Francisco del Campo, un turista burgalés que conoce las Rías Baixas desde hace ocho años y que está enamorado del clima y las rutas de senderismo de Vigo. «Esto es maravilloso, las vistas, el mar, la sombra...», declara mientras repone fuerzas leyendo un libro a la sombra de los árboles tras una larga caminata desde el centro de la ciudad hasta lo alto del monte. «Me encanta caminar y aquí hay unas rutas estupendas, mucho mejor que Burgos», admite Del Campo, dispuesto a repetir destino para unas próximas vacaciones.

El silencio que reina en la galardonada senda, lo cortan las notas del saxofón de Julio Medina, un dominicano afincado en Vigo desde hace nueve años y que trabaja como músico en la orquesta Gran Pirámide. Para él, el monte da Guía es su local de ensayo favorito. «Vengo siempre aquí», reconoce el músico. Normalmente se sienta en uno de los bancos de la zona alta de la senda con vistas al mar, pero en verano el número de visitantes aumenta y prefiere quedarse al inicio del camino «para estar más tranquilo y no molestar», reconoce. Aunque no son pocas las personas que detienen su ascenso hacia la ermita para disfrutar de su música. «Vengo a practicar, muchas veces es repetir siempre lo mismo y puede molestar», argumenta Medina las razones por las que prefiere situarse en lugares menos concurridos.

Aun así, prefiere tocar en la calle que en su casa. «Vivo cerca y en los pisos no se puede hacer ruido así que vengo aquí, que se está muy bien, por cierto», remata el dominicano que seguirá encargándose de la banda sonora de una senda que da cabida a todos los gustos.

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