«Un abogado del diablo y una vidente ciega protagonizan nuestra novela»

La pareja de guionistas de cine da el salto a la literatura con «Caen estrellas fugas»


La Casa del Libro acogerá mañana la presentación de la novela Caen estrellas fugaces (Suma de Letras | Penguin Random House). La escritora viguesa Goretti Irisarri y Jose Gil Romero, autores de la novela, forman un tándem creativo desde hace más de veinte años como guionistas, que ahora afronta su primera experiencia novelística.

Pregunta. ¿Cómo se escribe un libro entre dos personas?

Goretti Irisarri. Es bastante habitual esta forma de trabajar entre guionistas. Es cuestión de organización. Quedamos varias veces a la semana y hablamos de la trama y de los personajes para planear por dónde va a ir la historia, después nos repartimos las escenas. No siempre hacemos cada uno lo mismo sino que tratamos de superar retos que nos proponemos. Sea cual sea el método tratamos de que sea placentero.

P. ¿Con ese juego quieren evitar que se reconozcan dos formas distintas de escribir?

José Gil Romero. No, porque después de tantos años trabajando juntos ya nos conocemos muy bien y nos adivinamos. A la hora de repartirnos el trabajo hacemos las escenas por separado, pero luego comenzamos a reenviarnos los resultados y nos corregimos mutuamente. De esta forma, va saliendo un estilo que no es ni de ella ni mío.

G. I. A veces nos olvidamos de quién escribió.

P. ¿Escriben de forma distinta a cuando ejercen como guionistas?

J. G. R. Cuando escribes un guion no puedes contar el mundo interior de un personaje, solo puedes contar lo que se ve y lo que se oye, no puedes recurrir a pensamientos y otros asuntos. Por eso, sí tenemos que cambiar la narrativa porque la forma de contar las cosas es muy diferente. En un principio eso nos cuesta un poco porque estamos acostumbrados a escribir guiones. En cierto sentido, es más completa la literatura porque en el guion no puedes contar el mundo interior de los personajes.

G. I. Además en el cine o en la televisión hay mucha más gente aportando sus puntos de vista. En este caso, nosotros somos como el director artístico o de vestuario, es decir, tenemos que crear la atmósfera, etc.

P. ¿Cómo valoran la experiencia?

G. I. Fue maravillosa porque somos mucho más libres que cuando hacemos guiones. En un guion tienes que someterte a las limitaciones económicas y físicas, en cambio en una novela puedes hacer lo que quieras.

J. G. R. Si quiere meter en la Puerta del Sol a cinco mil extras, los metes. Puedes hacer todas las secuencias y las localizaciones que quieras.

P. ¿Podemos incluir la novela en el género histórico?

J. G. R. En realidad, el contexto es una herramienta más para contar nuestra historia. Nos dimos cuenta en seguida de que la época nos permitía hablar de una serie de temas interesantes, como el enfrentamiento entre la ciencia y las superstición o la fe. Es una época muy apasionada, en la que todo parece que está naciendo y eso da mucho ímpetu a los personajes. Es un thriller con toques de misterio, con elementos del fantástico, pero tratando de no pasarnos de la verosimilitud.

G. I. Claro que hay elementos, como la documentación exhaustiva. Hemos intentado crear las atmósferas precisas pero no pararnos a contar detalladamente, algo que es muy pesado en la novela histórica.

J. G. R. No teníamos la intención de ser didácticos.

P. ¿Trabajaron en la serie de televisión Víctor Ros?

J. G. R. No, la única relación que tenemos con esa serie es a través del productor ejecutivo de ella, con el que estuvimos trabajando anteriormente. Esta novela es anterior a esa serie. Empezamos a trabajarla con la intención de hacer una serie de televisión hace diez años. En aquel momento, las cadenas hacían otro tipo de productos y les echaba muchísimo para atrás utilizar efectos especiales.

P. ¿Cómo son los dos protagonistas de la novela?

G .I. Lo interesante de estos personajes es que tienen trabas. Él, además de ser abogado del diablo, también tuvo la polio y le cuesta mucho moverse. Ella es una vidente ciega. Son dos héroes que están rotos y que tienen que moverse en una acción trepidante, cuando ellos son justamente lo contrario.

J.G.R. Quisimos poner a dos antihéroes en la tesitura de tener que transformarse en dos héroes. Eso fue todo un reto, que creo que hemos conseguido.

P. ¿Técnicamente tuvieron que modificar sus modos de escritura?

G. I. El ritmo nos obligó a hacer muchos cambios. Cuando empezamos a novelar, creo que fue un tiempo desperdiciado porque el ritmo quedó demasiado intenso. Tiramos todo y volvimos a empezar de una manera mucho más suave.

J.G.R. En una novela te recreas en la propia literatura, en la forma de contar las cosas. Eso también crea ritmo, algo que no ocurre en el cine. Las herramientas son muy diferentes a la hora de crear el espacio, el tiempo, el ritmo, etc. En la novela sí utilizamos recursos cinematográficos, como el montaje paralelo, que es mostrar cosas que están pasando a la vez a distintos personajes. O contamos las cosas de forma muy visual para que el lector vea en seguida aquello que estamos contando.

P. ¿Y el cruce de tramas también lo emplean?

J. G. R. Sí, hay varios personajes y varias tramas que a veces confluyen. Un personaje secundario se transforma en principal al cambiar de capítulo. Hay una historia horizontal y luego hay varias subtramas con sus personajes y sus propios conflictos. Todos forman parte de la misma aunque ellos no lo sepan.

P. A lo mejor, ahora con el libro se animan ahora las televisiones.

J.G.R. Esa es la idea.

G.I. No sería tan extraño. Ahora tenemos un trabajo hecho sobre la historia y los personajes que sería más fácil.

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