Decenas de coches circulan a diario por dirección prohibida en As Avenidas

El Concello no es capaz de imponer el sentido único en la calle García Olloqui


vigo / la voz

La decisión del departamento municipal de Tráfico, adoptada el 28 de noviembre, de cerrar al tráfico un sentido de la pequeña calle García Olloqui (que comunica el Náutico con la Alameda), está siendo contestada de manera práctica por los conductores. Desde el principio fue habitual que algunos vehículos no se percataran de que se había instalado una señal de prohibición. De inmediato, el Concello instaló una más grande y llamativa. Sin embargo, el proceso ha continuado y solo hay que pasar un rato en la zona para comprobar que la desobediencia se mantiene e incluso va en aumento.

El único frenazo al masivo paso de coches por dirección prohibida se produjo a mediados de diciembre, cuando la Policía Local instaló un retén casi fijo durante varios días integrado por dos parejas. Situados en García Olloqui, no eran visibles para los vehículos que se saltaban el prohibido en Cánovas del Castillo, y que, al dar la curva, se encontraban con los agentes. Según se confirmó entonces, fueron muy numerosas las sanciones impuestas.

Sin embargo, a partir de ese momento la presencia policial es esporádica, lo que ha provocado un incremento de las infracciones. El motivo es que este cierre genera problemas para la circulación y obliga a dar rodeos, lo que tras años con doble sentido muchos conductores se resisten a aceptarlo.

La situación en estos momentos es complicada, y posiblemente única en todo el término municipal. Hay infracciones en distintos lugares, pero la diferencia con García Olloqui es que la calle está en pleno centro, en un lugar de elevado nivel de circulación y con un notable grado de incumplimiento.

Que las sanciones que imponen los agentes sean de 200 euros no ha disuadido a los infractores, que siguen en muchos casos ignorando la señal de prohibido el paso. No obstante, se trata de un importe que pagando en plazo se reduce a la mitad como todas las multas.

Tráfico eligió eliminar la circulación en dirección al centro para causar los menores perjuicios posibles. La intensidad hacia A Laxe es de unos 6.000 vehículos diarios, el triple que en sentido contrario, por lo que se limitó el sentido con menor cifra de vehículos.

Con posterioridad a la prohibición se produjo un accidente cuando un vehículo no solo se saltó la prohibición sino que al llegar a García Olloqui siguió de frente y accedió a la peatonal de Montero Ríos. El resultado fue un herido grave, una persona de 40 años, con el agravante de que el conductor estaba ebrio.

Desde un punto de vista práctico, la imposibilidad de acceder a la Alameda desde Cánovas del Castillo implica un importante desvío si el destino es, por ejemplo, el edificio de la Xunta o zonas adyacentes. Por otra parte, satura de tráfico una calle como Marqués de Valladares, que ya soportaba un importante nivel de circulación.

Lo que el Concello no ha aclarado es qué hará una vez asfaltada García Olloqui, y si llegado el momento permitirá que los coches circulen de nuevo en doble dirección. Tampoco si el asfaltado se ampliará a otras calles, ya que la Alameda o Reconquista, por citar dos ejemplos, tienen un firme en mal estado y con abundantes ondulaciones.

Un vial en mal estado que lleva meses pendiente de renovación

García Olloqui fue una de las primeras calles humanizadas en la ciudad. En la etapa de la alcaldesa Corina Porro (2003/07) fue renovada junto a la Alameda y zonas aledañas. El problema es que en solo una década la mejora sufrió un claro envejecimiento y numerosos hundimientos.

En el caso concreto de este vial, una demanda vecinal por el ruido que provocaban los vehículos al circular sobre adoquines llegó al juzgado. El juez dio la razón a los denunciantes y ordenó al Concello que tomara medidas. Previamente había fracasado un intento de acuerdo extrajudicial, por lo que el gobierno local no tiene otra opción que aceptar la decisión del juzgado.

Por ello, el Concello tiene presupuestados 450.000 euros para el asfaltado de la calle, que se supone reducirá el ruido de los vehículos. Pero para ejecutarlo, precisa el permiso de la Dirección Xeral de Patrimonio, departamento aquejado de escasez de personal y que por tanto retrasa su dictamen. Mientras no se produzca, el gobierno local no iniciará las obras.

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