El plan de empleo y las ayudas al Tercer Mundo, proyectos aparcados en el 2016

La Marea abronca al gobierno local: «Boa xestión é e cumprir os orzamentos»


vigo / la voz

La consecución de superávit en la gestión del presupuesto municipal se ha convertido en un arma arrojadiza. El gobierno local presume de una actuación efectiva y que incluso le permite conseguir ahorros. Sin embargo, desde la oposición se critica el sistema, al destacar que solo supone que proyectos previstos, incluida su financiación, no se llevan a cabo.

En su mayoría son actuaciones de reforma viaria que simplemente sufren un retraso. Son el grueso de los más de 20 millones de euros que el Concello no ejecuta en los últimos ejercicios. Sin embargo, hay asuntos de todo tipo y muchos de ellos quedan pendientes para siempre.

Rubén Pérez puso ayer el acento en cuestiones como las ayudas al Tercer Mundo, un programa de cooperación modesto, pero del que el Concello presumía tiempo atrás. La partida no había desaparecido en el presupuesto el año pasado, pero de los 95.000 euros previstos 60.000 no llegaron a gastarse.

Tampoco encuentra mucha explicación el portavoz de la Marea para que el plan de empleo municipal no se haya ejecutado en su totalidad. La partida principal, con la que se financian cursos de formación para personas en riesgo de exclusión social, a la que después el Concello contrata durante seis meses, ni mucho menos se ha agotado. Dotada con millón y medio de euros, en el balance del ejercicio, que la próxima semana aprobará el pleno municipal, se observa como siguen pendientes de ejecutar 524.000 euros.

Lo mismo ocurre, aunque su relevancia económica es menor, con los 40.000 euros destinados al funcionamiento de la Pinacoteca del Casco Vello, una instalación que no ha logrado consolidarse en el panorama museístico local y que tiene muy escasas horas de apertura. Lo constatable es que ni uno solo de esos 40.000 euros se empleó en el 2016.

Similar es el caso de los 70.000 euros destinados al convenio con la Federación Vecinal, que quedaron íntegros en las arcas municipales. Cuando este asunto sale a colación, desde el gobierno local se aduce que el movimiento vecinal no cumple los requisitos para recibir el dinero. Desde el otro lado se asegura que todo son obstáculos, y que el gobierno municipal los boicotea, se niega a recibirlos ya que no los reconoce como interlocutor desde hace años. La consecuencia es una progresiva asfixia de la Federación, que a duras pena logra subsistir.

Al margen de los proyectos citados, la clave en el aspecto cuantitativo del superávit son las obras de humanización que caminan con retraso. El año pasado solo se liquidaron 7 de los 24 millones de euros previstos, aunque el alcalde insiste que se trata de un retraso y que las obras están en marcha ahora.

Pese a ello, Pérez recuerda que en algún caso no es así. «A rúa Bueu apareceu tres anos nos orzamentos ata que finalmente comezaron os traballos. Primeiro foron os veciños, molestos co recorte das prazas de aparcamento, e despois retraso do Concello».

Sobre el fondo del asunto, la Marea reclama seriedad al gobierno local, que con su mayoría absoluta tiene completa libertad de actuación. Censura que se incluyan proyectos en los presupuestos que luego no se materializan.

En lo relativo a las humanizaciones, Rubén Pérez asegura que el Concello lleva a cabo «un fraude colectivo» al ejecutar con superávit las obras que quedan aplazadas. «O Goberno central esixe que haxa superávit e que se pague en prazo aos proveedores, o que cumpre. Sen embargo, as obras financiadas co superávit teñen que ser ambientalmente sostibles». Opina también que «non é progresista premiar o superávit cando hai eivas culturales ou sociais», precisa.

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